Estoy de viaje de estudios a Italia. Trabajando y diviertièndome con alumnos, en mi salsa. Tengo previsto publicar todos los días un pot. Hoy hemos estado en Port Aventura y he hecho lo que siempre hago yo en los parques temáticos: leer. Ha caído en mis manos un libro de Isidro García llamado Arrieros en la Serranìa de Ronda, Alpujarra y Campo de Gibraltar. Seguro que le voy a sacar mucho jugo y algunos artículos los baso en el citado libro. Me ha gustado mucho la dedicatoria de Felipe González. Os dejo un fragmento, con el que pienso que estaremos de acuerdo la inmensa mayoría de los que se asoman por aqui.«La juventud de estos pueblos està perdiendo ràpidamente la memoria de su historia. Los ùltimos residuos permanece incrustados en las cabezas de sus abuelos, a los que pocos escuchan. Pocos saben lo que es un arrayàn, cuàntos siglos tiene el alcornoque o el quejigo que diò sombra a tantos de sus ancestros, o què acebuches fueron injertados y cuàles se mantienen en su salvaje y noble belleza despuès de 500, 600 anos de vida.
La parte buena, fantàstica, es que tienen escuelas, asistencia mèdica, mejores condiciones de vida que ninguna generaciòn anterior, que son indistinguibles por su ubicaciòn en el interior o por su origen social. La parte triste, la pèrdida de la memoria de lo que son, de sus orìgenes. Esas raìces que nos dan identidad y que se pueden sentir en este libro, que desearìa no pasara desapercibido .» Amen, aunque si los que pierden la memoria son los adultos es màs grave y preocupante. Por cierto, me encantaría poder regalarle a Felipe Gonzàlez un libro de los que ha editado Brezo y Castañuela, si alguien de los que lee este- vuestro blog tiene su direcciòn postal, que me la pase, por favor, por correo electrónico.
