Hay días que empiezan bien. La iniciativa de Garzón ha sido impactante. Unos consideramos que ya era hora y otros que no procedía remover. Me mandan dos amigos estos dos enlaces (la naturaleza os lo pague). Tellez escribe esto. La Voz de Cádiz se hace eco de las repercusiones de la medida en Cádiz, en concreto con Casas Viejas.
Catalina, hermana de María Silva Cruz, vive en Francia, no puede venir al pueblo, pero vive enganchada a él y a sus recuerdos. Ayer mismo hablaba con Miguel Sen como la realidad de este personaje ha superado al suyo de la ficción de su novela; La memoria Muda (hay que leerla). ¡Cuánto ha sufrido y sigue sufriendo esa mujer! Vivió en primera persona los Sucesos de Casas Viejas, la guerra civil española, la invasión francesa por los nazis y la desmemoria reciente.
Conozco bien a Juan Pérez Silva, el hijo de María. Lo mal que lo está pasando y, sobre todo, lo mal que lo ha pasado. La mayor parte de su vida la ha dominado el olvido, la ocultación y la pena. Durante muchos años vino a Casas Viejas, todos los 11 de enero a ver » a los suyos», pero tenía que hacerlo disfrazado. Con un sombreo y una gafas, como en la foto. Ahora, al menos, Juan viene siempre que quiere a este su pueblo y es bienvenido. Las gafas y el sombrero las deja en el Valle. Lo mismo que será de bienvenida la noticia de la localización de los restos de María Pérez Silva. Ese día, Juan y Catalina llenarán un «huequito» que corroe sus entrañas. Ese día viviremos más tranquilos y felices, porque seremos más libres, gracias al sacrificio, dolor, pundonor y aguante de la generación que nos ha precedido. Como pasa con tanta otras cosas, ni seremos conscientes del esfuerzo que ha hecho falta, ni valoraremos su trascendencia. Al igual que estas historias de sufrimiento de estos dos personajes hay muchísimas más en España y en Casas Viejas, que no las conozcamos no quiere decir que no existan. Con su tesón, tenacidad, aguante, padecimiento, angustia, pena y tortura han hecho este País y este pueblo. Sin ellos, no sabríamos lo que sabemos, ni seríamos lo que somos. Gracias, Juan y Catalina. Hay días que se siente la necesidad de reconocer y agradecer lo que otros han hecho por uno, hay días que empiezan bien y uno se siente especialmente contento.

(En las fotografías Juan Pérez Silva y Catalina Silva Cruz)

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