En 1998 se celebró la primera parte de la exposición de estas fotografías de los Sucesos de Casas Viejas, la segunda se realizó al año siguiente. Este catálogo recoge solo la primera exposición. Va a ser de gran importancia en la difusión y conocimiento de los Sucesos, porque de todos es conocida la fuerza expresiva de las fotografías. Dicha exposición adolece de algunos fallos, sobre todo, en los pies de fotos.

Por ejemplo, como se quiere hacer una cronología de los hechos utilizando las fotografías y estas no se hicieron hasta uno o dos días después de los hechos, algunas veces como ocurre en las páginas 43, 45 y 46 estas no corresponden, como se pretende, con lo que se narra. Otro problema que presentan los pies de fotos son que las autoras son técnicas de la sección de fotografía de la Hemeroteca Municipal de Sevilla, no historiadoras y por ello al utilizar como fuente de información los periódicos de la época, extendieron los errores cometidos por la prensa. Así, lo vemos en la página 35 cuando dicen que murieron 3 guardias civiles, en la página 39 que cuenta de forma ambigua y no precisa la llegada de las fuerzas de orden público, en la página 41 también se equivocan al afirmar que Seisdedos pertenecía a la FAI o en la página 57 que habla de los presos de Casas Viejas cuando son de Medina. Otro problema relacionado con lo anterior es que se localiza y se nombran a periodistas, médicos y políticos, pero no aparece el nombre de ningún habitante casaviejeño (salvo el niño Salvador del Río). También hay que anotar en el debe el hecho de que se diga como algo extraordinario en la página 56 que en el sindicato se encontró propaganda anarcosindicalista o que en este catálogo primen las fotos que sostienen la primera versión de los sucesos como un enfrentamiento entre campesinos y fuerzas de asalto, así como en ellas sean inmensa mayoría las que recogen momentos relacionados con la guardia de asalto. Mención aparte merece las numerosas fotografías que son “poses” pero quieren reflejar otra realidad, como las de las páginas 50 y 53.

Pese a estas matizaciones el trabajo de las técnicas de la fototeca sevillana Elena Hormiga León e Inmaculada Molina Álvarez fue encomiable, ya que clasificaron y dataron un material de gran valor para nosotros. La rentabilidad cultural que se le ha sacado a estas fotos ha sido inmensa. Esta exposición fue expuesta por muchos lugares de España, recientemente, se ha convertido en la base en imágenes de la página web de la fundación Casas Viejas 1933.

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