Recuerdo que en una presentación de Power Point que proyectamos en la Casa de la Cultura sobre la historia del pueblo hubo un momento en que, en mitad de ella, la gente estalló en aplausos. Era el instante en que salían los Larita. Si hay dos personajes que han quedado en la memoria colectiva de esta generación de benalupenses, son sin duda los hermanos Bernardo y José, que pasaban el tiempo preguntándose entre ellos cómo estaban.
Lo primero que habría que decir de ellos es que eran polifacéticos, porque igual te sacaban una muela que te vendían un reloj o tomates y pimientos. Aunque la profesión más característica, más que de relojeros, tenderos o dentistas, era la de barberos. Como decía Manuel Pérez Regordán:
En un pequeño local, pintado de azul y decorado con numerosas estampas de almanaques, se encontraba un raído sillón de rejilla en el que se disponía a ejercitar su profesión un barbero regordete y bajo, calvo, de ojos saltones, y cara redonda en la que campeaba una pequeña nariz que coronaba, graciosamente, un ridículo medio-bigote rubio que circundaba, temeroso, el labio superior…
Ambos vivían en el número 10 de la calle Medina (actual calle Independencia). Eran solteros y vivían solos. Se hacían la comida y las labores de la casa, y presumían de su independencia. Bernardo nació en 1925 y murió en 1984, y José nació en 1932 y murió en 1987.
Estaban muy unidos, pero, más que por sus habilidades como barberos o dentistas, han pasado a la historia por su dominio de la cirugía oral. Aunque les hablaban a todas las personas de «usted», con un respeto y una pose muy característica, son los autores de muchos de los motes que todavía circulan por el pueblo. En ese sentido, dejaron una profunda huella que ha tenido bastantes seguidores.
Allí donde estuviesen, eran los protagonistas; sobre todo al final de su vida. En esa última etapa, un desgraciado incidente los hizo ser protagonistas del estribillo más famoso de la historia de nuestro carnaval (al menos el reciente):
El estribillo de Los Travoltas, en su forma original, era:
Trincamo ar gallino,
que está en Palomino,
le damos dos cortes
y con habichuelas lo vamo a comé.
—Está, ¿lo ves, nardo?
—Está, lo sé.Después todo el mundo decía «Bernardo» y «José», pero se les temía a posibles denuncias por parte de los implicados.
El tiempo, juez implacable, ha sido generoso con ellos. El cariño que se les tiene en el pueblo es proporcional a las fotografías que de ellos cuelgan en bares, establecimientos y casas particulares.
El retrato de los dos en el taxi de Benítez debe ser una de las fotografías más comentadas de la localidad. Lo mismo que el estribillo «¿Estamos, Bernardo? ¿Estamos, José?». Frase que irremediablemente va seguida de la coletilla: «Personajes como aquellos ya no se dan».
Los hermanos Larita son algo muy parecido a la representación de la nostalgia.


