Hoy hace 33 años que murió Franco. Aunque España era muy grande y libre, (según para quien), Benalup de Sidonia estaba presente siempre en los pensamientos de su Excelencia el Generalísimo. «El Caudillo» venía de solaz y cacería a las Lomas, pasaba siempre por la vieja aldea olvidada y se congralutaba de que su gente trabajara «en paz y en gracia de Dios» y algunos que habían sido y eran díscolos, se iban de vacaciones al cuartelillo para que su Excelencia cazara tranquilo,como el caso de Miguel Pavón. La Guardia Civil peinaba la zona y no hacía falta hacerlo con tanto disimulo como ahora. Se conectaba la línea teléfonica de Benalup directamente con el Pardo. «El Generalísimo» estuvo a punto de darle la independencia a Benalup, pero según cuenta la rumología varia las fuerzas fácticas del pueblo no se pusieron de acuerdo. Franco quiso solucionar el viejo problema agrario de la zona, lo que ni anarquistas con la proclamación del comunismo libertario o los socialistas con las comunidades de Malcocinado o Pedregosillo-Las Torrecillas no consiguieron (o el y los suyos no permitieron) puso las mimbres, su influencia y su poder para que desde su mirador viera su España trabajar. «Paco ranas» como lo llamaron los críticos por su afición a construir pantanos, también construyó embalses en esta zona y permitió que se desecara la Laguna de la Janda. Franco ayudó y colaboró al desarrollo del pulmón de Benalup durante mucho tiempo; Las Lomas. Pero, será a la muerte de Franco cuando se desate la
participación ciudadana, se modernicen las infraestructuras del pueblo, se adecente las calles y se consiga la independencia política y económica. Esta evidencia no nos puede ocultar la inmesa huella que dejó su obra en nuestra tierra. Cuando reflexiono sobre lo mal que hicimos la transición, la persistencia de muchos «tic» o la imposibilidad de que se recuperen los que perdieron por tres veces en esta tierra y del horror que resulta para ellos recordar me viene a la memoria aquello de «atado y bien atado». Estamos hechos de tiempo y Franco estuvo cuantitativa y cualitativamente tanto tiempo como para dejarnos una inmesa influencia. Tanta, que a veces ni somos conscientes de ello. 33 años no son nada.
La primera foto es de Mintz, la segunda del libro la Tierra.
