El proceso de desamortización del siglo XIX significa la tercera fase en la consolidación del latifundio y la creación de una nueva clase social en el campo: el jornalero. Las condiciones de vida de éste ya vimos en la anterior entrada que eran pésimas. La lucha por mejorarlas constituye lo que se denomina movimiento obrero. En el campo se presentan dos opciones; la anarquista, más radical, y la socialista más moderada. Lo que no habia ocurrido en ningún otro lugar del mundo, en España la CNT se convierte en un sindicato de masas y en algunos casos, como en el campo de Andalucía Occidental su dominio es absoluto. El hecho debe estar relacionado con dificultades que ha tenido el Nuevo Régimen para consolidarse y la oposición a ello de las clases poderosas tradicionales. El enfrentamiento con el sindicato marxista, UGT, lo ve de esta forma el exsecretario general de la CNT: «Después de haber sido objeto de una ilegalización de tres años por convocar “huelgas ilegales” y tras haber sufrido una dura represión por su particiapación en la huelga “revolucionaria” de 1917, se da una grande y progresiva expansión de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT)…Esta imparable ascensión de la CNT, pone en guardia al reformismo socialdemócrata contra la organización confederal, a la que ya decide considerarla como un peligro mortal para su proyecto, por lo que su punto de mira apuntó, desde entonces, a su aniquilación o a reducirla a la mínima expresión. Un momento clave de esta estrategia, aparece clara ya, cuando, en 1923 y ante la ilegalización de la CNT, el Partido Socialista y UGT deciden su colaboración con la dictadura de Miguel Primo de Rivera…¿Cómo se refleja esta situación en el área que nos ocupa, la campiña interna gaditana en torno a Medina/Casas Viejas? La Confederación Nacional del Trabajo tenía, en la época, en toda la provincia de Cádiz, más de 35.000 afiliados, y el área de Medina-Casas Viejas era, enteramente, de dominio libertario. Por lo tanto, en esta zona y con anterioridad a los sucesos de enero de 1933, ni por asomos se da un vislumbre de aplicación de la Reforma Agraria…»En Casas Viejas las malas condiciones de vida creada por la evolución del problema agrario la ha situado en el centro de «la ruta del descontento». La radicalización es progresiva. Rúa lo cuenta así: «…según recoge Solidaridad Obrera de 13 de octubre de 1932 una carta del sindicato de Casas Viejas dirigida al Comité Regional de la CNT: El paro obrero es cada vez mayor, elevándose el número de parados en los dos pueblos al millar. El “Monterilla” no atiende, el Gobernador tampoco, los Panzudos no siembran y los trabajadores se mueren de hambre. Creemos que, para alimentar los estómagos, preparan balas… Así no es posible vivir. ¿Qué hacemos?”…Suárez Orellana lo ve de forma diametralmente opuesta. Considera que es el analfabetismo es la causa del dominio del anarquismo entre los campesinos: «Casas Viejas tenía alrededor de tres mil habitantes y de ellos unos cien obreros con el setenta por ciento de analfabetos, y de ahí que fueran casi todos de la CNT, FAI y Comunistas Libertarios, y estos tres títulos recaen sobre uno solo y así parecían como si fuesen trescientos, y por tanto una misma directiva servía para todos…» La posición de los socialistas es mucho más moderada. En el caso del intento de mediar de José Suárez en una huelga en Medina se ejemplifica perfectamente su postura: «El alcalde de Medina me manda llamar para ver si yo podia conseguir convencer a los anarquistas de Medina.. .Estudie el caso y me decidí a reunirlos y hacerles ver que aquella huelga sólo beneficiaría a los patronos…Pasó todo lo que les hice ver. Los ganados fueron a los sembrados y destruyeron la cosecha y entonces levantan la huelga y pasó lo que les había advertido y ahora vienen los llantos y las penas, querían trabajo y no tenian donde, puesto que ellos habían sido los responsables de aquella situación tan trágica que habían planteado. Esto resulta curioso. Cuando había trabajo hacían huelga y cuando no lo había querían trabajar. Pero a pesar de todo seguían fieles a sus dirigentes a pesar del daño que les hacían…»
