Casas Viejas se va formando lenta y progresivamente a lo largo de todo el siglo XIX. Es una población que recoge jornaleros fundamentalmente de Medina y del Valle del Genal y del Guadiaro al hilo de la formación de latifundios, conforme avanza el proceso desamortizador. En plena primera república (1873-1874), ese primer intento de establecer un liberalismo democrático puro, se decide dotar a las personas de confianza del alcalde de armas para defender la legalidad. El 18-8-1873 se puede leer en el cabildo del Ayuntamiento de Medina:»Dada lectura a un oficio del Alcalde del Barrio de Casas Viejas en el cual fundádose en el escaso número de ciudadanos con que cuenta para custodiar las armas que tiene a su cargo y para la vigilancia de la Aldea y su inmediaciones por los jornaleros que necesitan de su trabajo para el sostenimiento de sus familias, solicita autorización para distribuir dichas armas en personas de su confianza y quedarán obligadas a devolverla cuando se estime conveniente y el Ayuntamiento acordó acceder a dicha petición dando la competente autorización al expresado Alcalde, para que bajo su responsabilidad reparta las escopetas que tiene en su poder entre las personas de su mayor confianza con tal que queden obligadas a defender la autoridad, a sostener el orden público y a la persecución de malhechores, formando lista que remitirá a este Ayuntamiento«. La primera república planteó dos problemas de difícil solucion en la historia de España; el de la estructura como estado y el del movimiento obrero. Este último debido al fracaso que significó su alianza con los republicanos va a tomar derroteros independientes a partir de este momento. Un año después de terminada esta primera república, en plena Restauración, encontramos un acta capitular donde asistimos a la instalación de la Guardia Civil en Casas Viejas. En el cabildo del 10-1-1876 se dice: «Leída una comunicación del Señor Jefe de la Guardia Civil de esta Ciudad en la que se sirve manifestar haberse acordado establecer un puesto de este instituto en la Aldea de Casas Viejas, pero que no contando el Cuerpo con recursos para el arrendamiento de la Casa Cuartel que ocupan, suplican a esta Corporación que teniendo en cuenta las ventajas que tan importantes mejoras puede proporcionar a sus vecinos, tome a su cargo el citado arrendamiento: en su consecuencia la Corporación acordó como se solicita y se tenga presente para cuando se realice el presupuesto adicional municipal ordinario del corriente ejercicio». Será dentro del problema agrario y del movimiento obrero, pero también en un contexto de marginación y aislamiento (dependencia de una lejana Medina Sidonia) de una localidad sin estructuras políticas y de orden público consolidadas en el que se den los famosos Sucesos de enero de 1933.