El pueblo huele a maratón. Hay carteles y pancarta, ya se ha hecho el sorteo, la Alameda está preparándose para el evento… Es la fiesta de la participación. Junto al carnaval, son las dos fiestas que me gustan más de este pueblo. El maratón tiene todos los ingredientes de una fiesta normal, concentración de gente, aire lúdico, copas, reencuentros… pero además, cada vez es más grande y cada vez participa más gente. Sin participación no habría maratón. Hay muchos maratones en Andalucía, pero que tenga el carácter tan especial, tan mastedóntico, tan participativo y tan significativo para la gente ninguno. Evidentemente la razón hay que buscarla en su origen. El maratón nació con la democracia, con ese espejismo revolucionario que tienen todas las épocas de grandes cambios. Como la represión que sufrío Casas Viejas en el franquismo fue de tan grandes proporciones, la transición trajo aires de libertad, de creación, de participación…Fue la época del resurgimiento del carnaval, de la creación del concurso de cante Casas Viejas o de la reactivación del proceso de segregación. El maratón fue producto de la ilusión de un grupo de amigos, encabezados por Paco el de la Cueva, que sin financiación y protección oficial consiguieron crear un evento que con el paso de los años se identifica progresivamente con el pueblo. Tres meses antes de que comenzara el primer maratón, un 8 de abril, aparecía esa famosa pintada de la fotografía. Al socaire de la pintada, Fernandín va a inscribir a su equipo y le dice a Juan Moncayo que quiere llamarlo «Casas Viejas Independiente, ya», como la pintada. El bueno de Juan lo convece de que retire el «ya». El Casas Viejas Independiente es, en la actualidad, el equipo con más solera y prestigio del marathón y la liga de fútbol sala. Este año en los actos previos se le ha hecho un merecidísimo homenaje a dos miembros de este equipo; Luís Guillén y Dani Moya, dos futbolistas que en aquel año del 77 no pasaban de ser dos niños que admiraban a los jugadores del Casas Viejas. Y es que el tiempo pasa, y como dice la canción, nos vamos haciendo viejos.

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