Me parece que es una realidad constatable escribir que en la actualidad, bajo la independencia y la libertad de ambos municipios, estamos viviendo el mejor momento de las relaciones de ambos y las mejores condiciones socioeconómicas de nuestra historia. Todos los pronósticos pesimistas por ambas parte han resultado falsos y dentro de la mancomunidad de la Janda se han convertido en dos de los municipios más pujantes de ellos y que frecuentemente unen posiciones para defender intereses comunes. No se puede entender Medina sin Benalup-Casas Viejas, ni Benalup-Casas Viejas sin Medina, pese a que algunos oligarcas se hayan empeñado en el pasado en lo contrario. Como siempre creo que en la historia está la razón de ello. Tendremos que obviar, por cuestiones de formato, todo el periodo histórico que va desde la prehistoria hasta la Edad Moderna y situarnos en el cambio del Antiguo al Nuevo Régimen que en cuestiones de propiedad de la tierra se produce durante el siglo XIX. En ese contexto, Casas Viejas se consolida como población en el extremo sur oriental del término medinense. Su radio de acción comprende las tierras más ricas agrícolamente, por ello no es extraño que crezca bajo la oposición de la oligarquía ganadera medinense que de paso es la que controla también el Ayuntamiento. Podemos entender así como durante todo el siglo XIX los obstáculos que pone esta oligarquía ganadera que controla el cabildo medinense al crecimiento y consolidación de Casas Viejas son numerosos. No se trata de que el pueblo de Medina no quisiera la consolidación y la prosperidad de un pueblo donde la mitad eran asidonenses mismos, se trata de que el desarrollo de Casas Viejas perjudicaba los intereses de este latifundista de ganadería extensiva que domina la escena en aquel momento. Ya he comentado que del estudio de los nacimientos habidos en Casas Viejas desde 1871 a 1892 se desprende que el 48% de los padres-madres que residen en esos años en Casas Viejas son de Medina. Es decir, que no nos equivocaremos mucho si afirmamos que en la formación de Casas Viejas como pueblo la población medinense representó cerca de la mitad del total. De Medina procedían las fuerzas del orden locales, los administrativos, los comerciantes y los grandes propietarios que se instalaron en Casas Viejas, pero pese a ello la inmensa mayoría de los medinenses que se instalaron en Casas Viejas eran jornaleros que buscaban estar más cerca de los latifundios que generaban mano de obra y mejorar sus expectativas de vida. Apellidos tan habituales en Benalup como Aguilera, Astorga, Bolaños, Benitez, Cabañas, Candón, Bancalero, Delgado, Pinto, Pantoja, Vidal, Salvador… por citar solo unos pocos tienen su origen en Medina. La estructura urbana de Benalup-Casas Viejas se entiende por un lado como fruto del alejamiento con Medina, por su distribución anárquica, pero la Alameda o la calle San Juan se planifican a semejanza de las medinenses. Dos son las fuerzas clave en el origen de Casas Viejas; la gente y las influencias provenientes del norte y del este. En las tradiciones, en las fiestas, en la forma de ver la vida… la huella medinense, del NW, es fácilmente palpable en Benalup.
Desconozco el autor de ambas fotos, son de la década de los treinta. La segunda sacada del libro Medina Sidonia, más de un siglo de imágnes de Miguel Roa Guzmán.