Buscando unos documentos de finales del siglo XIX sobre topónimos benalupenses encargue fotocopias de las monografías manuscritas de Domingo Sández del Arco conservadas en el fondo Legado Paredes correspondientes a los municipos de Medina, Alcalá y Vejer en el archivo de Cáceres. No encontré lo que estaba buscando, pero sí algunos documentos que iré publicando en el blog. El de hoy versa sobre el sobrenombre de zorros que reciben los habitantes de Medina desde 1621. Dice así:«Llamanse en chanzas a los naturales de Medina Sidonia zorros que dan renombre de vivísimas maquinaciones y gran astucia y el origen de tal mote me lo explico Don Mariano Pardo de Figueroa de tanta fama en la república de las letras y en estas el nombre de Doctor Thebussem dando a la estampa lo que copiamos: – Creemos que el origen de este apodo (el de zorros) resulta claramente explicado en la carta dirigida a Don Bartolome Valverde de Balboa arcediano de Medina Sidonia en la Catedral de Cádiz por el escribano Diego de Segura Ayllón. La dicha misiva dice lo siguiente: Muy magnifico señor: Recibí la carta de Vm y huelgome de que las manzanas que le mandé hoy son de su agrado. A la pregunta que V.m me hace porque le ha movido su corazón en saber la causa de porque dicen zorros a los naturales de Medina Sidonia, donde lo quede gente anciana y de consecuencia he podido averiguar. Aquí, como Vm sabe, se dedican muchos vecinos a la arriería por ser hábiles para el oficio, e de los más serios arrieros en su conducta hace cincuenta años era Cristobal de Quiros, hombre amigo de holgarse a su gran donaire. Caminando a Cadiz con cargas de trigo hubo su hallar la caza de un zorro e Cristobal Quiros les compró a los cazadores la fiera con ánimo de dedicar el pellejo de él para un zurrón. Mas topando a un recobero que iba a Cadiz con dos asnos en que llevaba ollas e cazuelas e doce cabritos hizo tácitamente, en el tiempo que entraron en los Pozos de Fuentes esto que diré. Tomole un cabrito atale patas y cabeza e las puso al zorro bien aseguradas e cosidas con las agujas e hilo que siempre llevan los arrieros e huntandole el cabrito metio en su lugar a este zorro remendado. El recobero llegó a cadiz e pago en alcabala de doce cabritos advirtió presto el engaño e quejose al Regidor. El citado recobero decía no tener culpa e devolvio los maravedis por valor de la presa. Los placeros de Cadiz se holganeaban e reyeron en este caso e decian al hombre cuando se lo encontraban: audaz, astuto, zorro, que si nos dan gatos por liebres, vos metisteis zorros por cabras. Y tanto se burlaron que el no quiso ir mas a Cadiz, e alle en memoria del suceso, preguntaban a los de Medina si traian zorros a vender o para guisarlos en sus buenas ollas e cazuelas. De aqui nacio llamar zorros a los de Medina Sidonia, es mas se lo decian por el enojo e fuerza que la publico, porque lo pusieron en romance de letra molde, que recuerdo una parte de él que decía:

Non le valieron sus mañas a los zorros en Medina que se entraron en esta plaza cual hijos su cabra fina pues su engaño manifiesto fue grande bellaquería que castigo con mayores muy severa la justicia. ¡Fuera en Cádiz los Zorros! que no vale la engañifa… marchaos con fuerte levante y por las cuestas arriba, e buscar por las alturas algun corral sus gallinas…

Por esta causa supieron en muchos lugares todo lo que aun el zorro aconteció e en varias partes preguntaban por el zorro al que era natural de Medina Sidonia. E cundió el apodo lo mismo que el de decir berenjenos a los de Toledo o ballenatos a los de Madrid». Esto es lo que sé y puede decir a Vm cuya vida guarde Dios con mucho descanso y acreciente mucho. De Medina Sidonia a 10 de julio de 1621 años. Besa la mano de Vm su más cierto servidor. Diego de la Guerra Ayllón».
El escrito no tiene desperdicio, constituyendo un perfecto retrato de la época. Aparece la arriería(transporte de mercancias) o los recoveros (intermediarios comerciales entre el mundo del campo y los poblados) o las alcabalas (impuestos que tenían que pagar para vender mercancías en la ciudades), pero la verdad es que este texto también me ha servido para buscarle el posible origen a aquella vieja frase de «donde haya un meinato no pongas el hato», uno más de los topicazos y «halagos» que los pueblos vecinos suelen regalarse entre sí.
Las dos fotos de Mintz

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