Siento cierta obligación moral de escribir, de vez en cuando, sobre la emigración. Me parece que si no lo hago es como si estuviera cometiendo algún tipo de injusticia. Hubo en este pueblo una sangría demográfica tal que se calcula que un tercio de la población emigró hacia otras tierras, fundamentalmente, Alemania o Torrent y alrededores. Si no hubiera sido por las Lomas y la construcción el trasvase hubiera sido aún mayor. Ya hemos hablado otras veces que para esto ocurra son necesarios cambios exógenos y endógenos. Es la famosa teoría de los vasos comunicantes aplicada a la demografía. Bien, parece claro que las ciudades demandaban una gran cantidad de mano de obra para ocuparse de los trabajos que los autóctonos no estaban dispuestos a realizarlos y que esa demanda, al hilo del desarrollismo, aumentó considerablemente. En cuanto a los cambios en la zona de expulsión hay que dividirlos en psicológicos y económicos. La idea preconcebida de que las penurias y el hambre son las causas fundamentales de la emigración, hay que matizarla mucho, el proceso es más complejo. El efecto “llamada” fue el eje de este proceso emigratorio. Como cuenta Francisco Nieto sobre su tío abuelo José Reyes: “En 1962 vendió la casa y, junto a su mujer y sus 8 hijos que tenían, emigraron el 21 de Agosto de ese año a Valencia. Fue el primero de la familia Reyes que emigró a esa tierra. El fue llamando a todos progresivamente”. El proceso fue triste y traumático. La partida se hacía, a veces, a escondidas, con nocturnidad, para no despertar el recelo de los propietarios de las tiendas y los bares a los que se le adeudaban cantidades importantes. Ello demuestra que el nivel de consumo deseado por la población no se podía desarrollar en esta tierra y explica el deseo de emigrar. Hay muchas anécdotas sobre ello, como la de Guillermo Peña que pretendía tomarse unas copas fiadas en lo de Manolo Flor porque al día siguiente se iba a Barcelona y este puso en la pizarra que no caía en la trampa, (había sido avisado por Andrés Ricardo, bar en el que había estado antes con el “Cojo Chinejas” y habían planificado el hecho o cuando vinieron a pagarle deudas a Manolo Polvarea gente que vivía en Torrent y este reclamó los intereses). La emigración rompió el ya de por sí difícil equilibrio de la sociedad benalupense. Se percibe el atraso y la miseria rural en contraposición a la riqueza y el desarrollo urbano, porque previamente ha interiorizado los valores urbanos. Los emigrantes optan por el modo de vida urbano; la familia de base ancha es sustituida por la familia nuclear, la economía familiar es eliminada por la economía individual, la inmovilidad y la permanencia es cambiada por la movilidad, frente al miedo por el cambio se opta por él y por sus consecuencias. Un factor muy importante fue el futuro laboral de los hijos, los padres siempre queremos que nuestros hijos no pasen por los problemas y dificultades que nosotros hemos tenido que soportar. Esta opción hacia el mundo urbano es tomada primero por lo que emigran, luego, lenta y progresivamente va a ser aceptado por el resto del pueblo. Es lo que se denomina crisis del mundo rural, en el que la emigración jugó un papel tan importante.
En la fotografía Jose Reyes con sus hijos Jose Antonio y el pequeño Carlos acompañados de José Martínez en al año 65, en Torrent, recien emigrados de Benalup. Gracias a Pilar Reyes por las fotos
