La gran mayoría de los pueblos españoles tienen una hermosa y vieja plaza mayor, hasta tal punto que se convierte en una de las característica del urbanismo rural español, como se puede ver en esta página. Nuestra Alameda, como nuestro pueblo, tiene un origen más reciente y menos señorial que la inmensa mayoría de estas plazas mayores. De 1555 tenemos las primeras noticias escritas de Casas Viejas y de la ermita que había en la actual Alameda, sobre la cual se construyó la iglesia actual. Ésta, como se sabe, empezó a construirse en 1915, pero será a principios de siglo XX cuando se urbanice la plaza y se le de la función que tuvo desde entonces hasta hace muy poco; como lugar de paseo público, como antesala de la Iglesia y como lugar de residencia de los propietarios locales. Era el lugar más elitista del pueblo.En un acta capitular del ayuntamiento de Medina de 27-10-1900 podemos leer sobre la primera remodelación urbanística de esta plaza: «Así mismo acordó S.E. empedrar el pavimento que circunvala al paseo establecido en la Plaza de la Constitución de la Aldea de Casas Viejas». Dos meses más tarde se pasa la factura por pleno, había costado 490,50 céntimos, menos de 3 euros de los actuales. Dos años después, el 10-11-1902, se libran cuatrocientas diez peseta para sufragar cincos respaldos «adquiridos y colocados en los asientos de la plaza de la Iglesia de la Aldea de Casas Viejas». En el pleno del 31-3-1903 se dice: «Faltando varios asientos de la plaza de la Iglesia, de la Aldea de Casas Viejas y los correspondientes respaldos y ofreciendo feo aspecto en que unos tengan y otros no, el Ayuntamiento acordó que se adquieran y coloquen los respaldos de hierro necesario en la referida plaza». Desde entonces hasta hace muy poco todo lo que se colocaba y se relacionaba con la Alameda se impregnaba de la grandeza del nodo urbano más importante del pueblo. Como por ejemplo la marquesina. Los soportales y las marquesinas son elementos arquitectónicos que aparecen en la mayoría de pueblos y ciudades españolas con la finalidad de hacer más agradable la vida al ciudadano en el espacio público. Permiten caminar por las calles protegidos del sol y la lluvia o charlar pausadamente sobre la vida cotidiana en los lugares centrales de la población. En el caso de nuestra Alameda, debido a la marginalidad política en la que se ha desarrollado hasta 1991, la marquesina es obra reciente y de la iniciativa privada. Sustituye a un sombrajo que el bar de Ricardo colocaba a la entrada del establecimiento que abrío sus puertas a principio del siglo XX. Esta marquesina fue construida por Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco en 1951, como aparece en un documento del 10 de junio de 1952. Pese a su relativa modernidad, la marquesina se ha convertido en uno de los iconos y referentes del urbanismo del pueblo.
La primera foto es de Campúa, la segunda de Fran.