El 7 de mayo de 1933 se celebra en Casas Viejas un bautizo con gran seguimiento mediático. El padrino es el famoso torero Diego de los Reyes que se encontraba en el cortijo de su tío el 12 de enero de 1933, cuando una mujer huyendo con su marido de los Sucesos dio a luz una niña. Pérez Cordón critica tal evento en un artículo publicado en Tierra y Libertad el 23-6-1933. Por el contrario el Diario de Cádiz da la versión rosa y dulce del episodio. La confrontación de las dos versiones refleja la de las dos Españas. Diego de los Reyes y Reyes había nacido en Castilleja de la Cuesta (Sevilla), el 7 de julio de 1911. Debutó en la Ventas el 18 de julio de 1932, con Francisco Gomez, Aldeano y Dionisio Rodríguez. En enero de 1933 estaba en el inicio de su carrera taurina, en 1933 daría 26 novilladas, tomando la alternativa el 16 de septiembre de 1933 en Jérez de la Frontera, siendo el padrino Chicuelo y el testigo José Gallardo. Se confirmó en Las Ventas el 10 de mayo de 1934 siendo el padrino Rafael «el Gallo» y el testigo Chicuelo. Los Casasviejeños eran una familia de Sopacas que vivían en el número 60 de la calle Nueva. Como todos sus vecinos vivían del carbón, la siega en la laguna y la economía depredadora que facilitaban los espárragos, las tagarninas y la caza. Aquel 11 de enero ante el cariz de los acontecimientos que estaban tomando los hechos en casa de su vecino Seisdedos huyeron en dirección Medina, hicieron noche en el cortijo de Cañahonda, en los Badalejos. Así lo cuenta Pérez Cordón: «De Casas Viejas una familia huyó hacia el campo presagiándose la gran desgracia que en el hogar de los proletarios pensaba cobijarse, finalizando la paz y la alegría espiritual de los hambrientos y rebeldes… En el cortijo de unos señores llamaron. Abriéronle las puertas al obrero que mucha veces allí trabajo… Contáronle su huida. Les fue entregado un jergón para pasar la noche. De madrugada unos quejidos, unos gritos… Después silencio… y el llanto de un niño que al mundo cruel ofrecíase como otro esclavo más…Diego de los Reyes, el popular novillero andaluz, casualmente dormía la noche memorable en el cortijo. Buen creyente, carácter pródigo, ofrecióse a ser padrino de la desgraciada criaturita, que de aquel día en adelante tendría su más férvido protector.»
