Con el fin de la autarquía franquista, el gas y el
petróleo se fueron imponiendo entrando el mundo del carbón en una crisis tan irremediable como tajante. Estos carboneros no cobraron ni paro, ni ayuda, ni cuatrocientos euros, ni cursillos… Estos carboneros se tuvieron que adaptar a las nuevas circunstancias, unos se colocaron en las Lomas, otros en el mundo de la construcción, otros esperaron los cultivos sociales u otros emigraron a Alemania o Valencia. Estos cambios no sólo afectaron al mundo del carbón, también al de la agricultura, ganadería, caza… el resultado fue que los montes de los alcornocales pasaron de ser un bosque humanizados a otro donde los humanos sólo iban a cazar o hacer turismo de ese que llaman sostenible. La expulsión de la población fue brutal y traumática. El fin del carbón, los cercamientos, la subida de los salarios, la mecanización, la imposición de las economías de escala hace que la crisis de la agricultura tradicional se presente en esta tierra en los sesenta, igual que en las tierras del norte, pero un siglo más tarde. Con esta crisis coincide el boom de la industrialización europea y española, con lo que el trasvase de población es eminente. Hay un éxodo rural masivo que pone en comunicación estos dos vasos comunicantes (la crisis del mundo rural y el bom del urbano). Ha habido en la historia dos grandes revoluciones, por tanto, dos grandes cambios o crisis, la neolítica y esta industrial que estamos comentado hoy. La actual comparada con esas dos parece, ojála, pecata minuta. El otro día de cervezas un amigo mío se acordaba de estos carboneros que de repente tuvieron que cambiar de forma de vida sin ningun tipo de ayuda en formación o prestaciones sociales. Me gustó tanto la idea que tenía que meterla en esta entrada. Me parece que la reflexión sobre la adaptación y las fases de crecimiento y crisis en la historia es necesaria en un momento como el actual donde la crisis que nos afecta se nos presenta con unas dimensiones sobrenaturales.
La primera fotografía es del libro la Tierra, la segunda de Mintz
