Recuerdo que en el 2005 cuando estuvimos haciendo el libro La Tierra tuvimos problemas con un artículo que escribió un alumno sobre el contrabando. El abuelo se negaba a que apareciera. Acordamos publicarlo, pero quitándole todas las referencias. Han pasado cerca del 70 años de la época álgida del contrabando y el estraperlo, pero sigue siendo difícil hablar de él. Yo tengo muy claro que la razón estriba en que los que lo practicaron fueron los perdedores. El post de hoy va sobre las matuteras y hay que entenderlo en ese contexto de miedo que antes comentaba.

Dice Luis Gómez y Rogelio Ruiz en las Tradiciones se rebelan: “En los años 40 y mediados de los 50 del siglo XX en Tarifa se se pudo de moda entre algunas de las mujeres jóvenes que enviudaban, el desplazarse hasta Gibraltar, Algeciras o la Línea de la Concepción, para comparar artículos de primera necesidad como café, azúcar, mantequilla, telas, tabaco, penicilina… Luego los introducían enla población sin pasar por la casilla de los consumistas para no pagar el correspondiente impuesto. Eso era el estraperlo. Este acto delictivo era perseguido por la guardia civil. Con este pequeño contrabando aquellas mujeres conseguían unas pesetillas para dar de comer a sus familias, pues la mayoría de ellas estaban cargadas de hijos. Algunas vendían la mercancía en sus propias casas, a vecinos y conocidos de la población, y eran conocidas como: “Las matuteras”. Aquel particular tejemaneje nunca llegó a convertirse en una profesión, simplemente fue la necesidad de buscarse la vida como fuera, en la época difícil de la posguerra. Aquellas mujeres ostentaban arrojo y agallas, pues no todas las personas tienen el valor suficiente, el atrevimiento y los jarretes para solventar lo que traía consigo aquellos menesteres. Se desplazaban como podían: andando, en bestias y en las valencias, empresa de autocares que iban y venían desde Tarifa a Algeciras. El problema estaba en el viaje de vuelta, pues era cuando los guardias esperaban la llegada de éstas, las detenían en el camino, donde ejecutaban un registro para luego multarlas y requisarles la mercancía” 




Tanto el contrabando como el estraperlo se dieron en el Benalup de Sidonia de la postguerra. El contrabando se trata de una migración pendular, de ida y vuelta, de Benalup al campo de Gibraltar y pueblos de la costa de Cádiz a través de la sierra. Los riesgos de estos desplazamientos eran muchos y cada viaje estaba plagado de persecuciones, tiroteos y solidaridades. Las prácticas comerciales que han indo en contra de la ley, del bando, que se saltaban los controles y los impuestos en frontera han sido habituales en la zona desde la conquista de Gibraltar por los ingleses en 1713. Siempre ha sido esta una zona de frontera, de nadie, de paso. Pero en la postguerra, las malas condiciones de vida, las pésimas relaciones entre el gobierno inglés y español y el boicot de Franco a Gibraltar hicieron aumentar el contrabando.  



Debido a las especiales condiciones económicas y políticas de la postguerra también apareció otro fenómeno conocido como el estraperlo. La diferencia que hay con el contrabando es que esté está relacionado con la frontera con otro país, mientras que el estraperlo es dentro del mismo país. Los recursos escaseaban, lo que unido al intento de reglamentación y control absoluto por parte del estado de toda la economía aparece la venta clandestina de productos de primera necesidad, que escapan al control de calidad y cantidad del gobierno nacionalista.



Pido ayuda sobre el tema en el Facebook de las fotos antiguas y aunque en este tema se ofrece menos información que en otros, aparecen algunos datos. Antonio Castellet Casas:» Creo recordar que a mi casa venía una señora ¿Manuela la del café? vendiendo café imagino y echándole imaginación, porque los recuerdos son de muy pequeño, supongo que era de estraperlo. Si alguien sabe algo puede aclarármelo»
Teresa Grimaldi Paredes: « Le decían Manuela la pipa, debido al producto que vendía. Aparte vendía tabaco de Gibraltar».
Juan Manuel Gutierrez ¿Esta mujer podía ser Manuela Sánchez ? Que el marido era contrabandistas de Casas Viejas…
Antonio Castellet Casas:» Puede ser Juan Manuel, en casa se la llamaba así
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