En el año 1994 los alumnos de 4º de ESO del IES Casas Viejas fueron de excursión a Sevilla con la profesora de Lengua y Literatura Rosario Álvarez y el de dibujo Paco Labrador. En la hemeroteca de Sevilla vieron una exposición que había sobre las fotografías que Sánchez del Pando y Serrano habían realizado sobre los sucesos de Casas Viejas. Me puse en contacto con el Ayuntamiento, a través de Pascual Cózar el técnico de cultura y el Ayuntamiento llegó un acuerdo con la hemeroteca para comprarle los fondos fotográficos y hacer una magna exposición sobre estas fotos en el año 2000. La portada de esta exposición es la foto en donde se ve a unas guardias civiles y de asalto acompañados por un señor registrar uno de los casarones de Casas Viejas. Siempre me pareció un montaje.
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| Foto Serrano. 13-1-1933. Fuerzas de Asalto y Guardia Civil en la corraleta de Juan Estudillo. Momentos antes o después del falso asalto. |
Sabía que la foto se había realizado dos días después y que en esa fecha la revuelta estaba más que sofocada, por tanto no procedía el ambiente de tensión y registro que emanaba de la fotografía de Serrano. Lo denuncié y tuve problemas por ello. En mayo de 2017 descubrí investigando en los diarios de Cádiz de enero del 33 que efectivamente la foto era un simulacro, confirmándose mi sospecha. En el diario de Cádiz del sábado 14 de enero se publicaba la siguiente información: “La guardia civil decide efectuar un registro en la casa del tesorero del sindicato, que ha huido hacia el campo y en presencia del padre político de este, Sebastián Rodríguez Rico y de los periodistas fuerzan la puerta. Son dos habitaciones independientes, modestas, pero pulcramente arregladas. En un cajón que había debajo de la cama guardaba folleto y otra literatura anarquista y en un baúl cartuchos de escopeta sin cargar. No apareció ningún documento de interés. Sebastián Rodríguez hállase preocupado por la suerte de su hija, que al conocer la huida de su marido, decidiose a salir también al campo para buscarle y seguir su suerte».
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| Juan Estudillo Mateos |
Juan Estudillo Mateos aunque era tesorero y uno de los miembros con más prestigio del sindicato al que pertenecía ya en 1914 no era partidario de la declaración del comunismo libertario y la huelga general. Durante los sucesos y los días posteriores se refugió en casa de su amigo, también zapatero, Juan Moreno Vidal, junto con su compañera Ramona Rodríguez Gallardo. En el Diario de Cádiz del día siguiente día 15 de enero aparece la siguiente noticia: «El tesorero del Sindicato, Estudillo envió un recado a la guardia civil, sin dar a conocer el lugar en que se hallaba oculto, diciendo que estaba dispuesto a entregarse si no lo mataban. Se le dieron seguridades de que nada se haría contra él y entonces se entregó». La foto que acompañó es de Campua, cuando ya estaba en la cárcel.
En julio del 36 (ya separado de Ramona Rodríguez y viviendo consuetudinariamente con María Toro), tras el golpe de estado, esta vez no optó por entregarse, sino que se suicidó tirándose a un pozo ante el miedo que le provocaban los golpistas. Era el fin de una época y de una ideología, la anarquista, que había dominado en Casas Viejas desde principio de siglo.
Esta fotografía fue posteriormente utilizada como icono de los sucesos de Casas Viejas, queriendo representar los enfrentamientos y registros ocurridos. Hoy sabemos que junto a la guardia civil y de asalto participa el suegro del propietario de la casa Sebastián Rodríguez Rico, que no había nadie dentro (dato que conocían las fuerzas del orden pues se lo había dicho Sebastián Rodríguez Rico) y que la situación estaba más que controlada pues ya habían pasado dos días de los hechos. El hecho de que no hubiera cámaras ni periodistas ni los dejaran estar hasta dos días después es un síntoma de la situación de marginalidad y aislamiento que son una parte de los factores que explican estos sucesos. Que los periodistas y los fotoperiodistas no estuvieran en el lugar y momento de los hechos, no iba a ser inconveniente para realizar el trabajo que habían venido a realizar. Por eso con la connivencia del suegro de Juan Estudillo (Sebastián Rodríguez) y de las fuerzas del orden Serrano fotografió lo que dos días antes si pudo ser una realidad; un registro, pero que ahora no era tal.
Es curioso que luego esta fotografía se convirtiera en la representación iconográfica de los sucesos. Ahora a mí también me parece que refleja todas las manipulaciones y engaños a los que estos fueron sometidos posteriormente. Pero además el caso de que sea un registro dos días después, pactado con el suegro, del que era el ideólogo en el anarquismo en Casas Viejas, del que había sido encarcelado en 1915 por el affaire de Zumaquero, del que era tesorero en 1933 y del que no iba a resistir lo que significaba la llegada de la dictadura y decidiera suicidarse en este pozo de la Colada Los Pinos connota que esta foto puede ser también un reflejo de la derrota de todo un mundo. Y no sólo porque el levantamiento anarquista terminara con 28 muertos y los participantes encarcelados y reprimidos, sino también porque lo que allí pasó y su ideología iba a ser manipulado y borrado, como es ejemplo paradigmático esta foto.
Además curiosamente, ahora me entero, de que el día que la Guardia Civil fue a realizar el levantamiento del cadáver de Juan Estudillo Mateos en el pozo calavera, andaban por allí escondidos, esperando la llegada de sus mujeres tres personas que también huían de la posible represión de las fuerzas que se habían rebelado contra la República. Ellos optaron por seguir agazapados y luego adaptarse a las nuevas circunstancias. Pero esta foto y todos sus antecedentes y consecuentes me parece que resumen muy bien la crónica de una derrota, la que sufrieron los campesinos de Casas Viejas, crónica que empezó en el siglo XIX y me da la impresión que no ha terminado todavía.