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Fotografía Jerome Mintz. Aparecen Luis Barberán
Castro (Peporro), el de enmedio, es Antonio Astorga y el de las gafas, Domingo
Rodriguez Gónzalez, el de María Capita.
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Son bastantes las entradas que he publicado en este blog sobre los zapateros. Siguiendo el orden del libro de las tradiciones se rebelan me topo con los zapateros remendones, me ha parecido oportuno dedicarle otra entrada a este oficio artesanal.
Rogelio Ruiz y Luis Gómez escriben: “En cada pueblo existían tres o cuatro zapateros remendones. Todo ellos disponían de un pequeño cuarto, repleto de zapatos deteriorados por el uso, esperando turno para ser reparados o ya reparados esperando ser recogidos por sus dueños: botas de montar, botos (calzado de paseo), borceguíes (un zapato fuerte para el campo), también el famoso segarra, el zapato de batalla de la gran mayoría de los críos del país… Al zapatero remendón, siempre lo encontrábamos dando puntadas, ataviado con su delantal de tela gruesa impregnada de mugre, y detrás de su particular mesa bajita, llena de leznas, que eran los punzones para abrir agujeros en el cuero, las de media caña se introducían en el agujero ya abierto para a través de ella colar el hilo.
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| Foto Mintz. Nicolás Cabañas ante la típica mesa del zapatero llena de las herramientas necesarias para trabajar el calzado |
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| Foto Mintz. Juan Moreno Vidal. Detrás las hornas necesarias. |
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| Foto Mintz. Rafael Vázquez. Dueño de la zapatería de la calle Fuentes número 3 |
Los zapateros junto a los hortelanos y los molineros constituyen los tres oficios más típicos de la sociedad tradicional benalupense. Ya en 1917 nos encontramos un alto número de ellos. Según el censo de ese año eran zapateros: Manuel González Nuñez; Juan González Lago y Alfonso (el del estanco), Juan Gómez Silva, Juan Mateo Gamarro, Luis y Francisco Orellana Esquivel, José Hernández Beltrán, Salvador Barberán Romero ( el posteriormente famoso Pini), Rafael Vázquez Gallardo (que luego en los años cincuenta llegó a tener una zapatería donde trabajaban más de cuarenta zapateros), Manuel Utrera García, Juan Vidal Benítez (abuelo de Juan Moreno), Juan Bascuñana Estudillo (alcalde pedáneo en los Sucesos), Julián Buendía Moreno, Manuel y Esteban (Estebita que se iría a la Yeguada después) Moreno Caro, Juan Estudillo Mateos (anarquista, vegetariano y que se suicidaría en julio del 36 ante el miedo que le provocó el golpe de estado), Manuel Utrera Almenta, Francisco Jordán Romero. Juan Buendía Velázquez (socio de Rafael Vázquez), Cristóbal Martínez Moreno, Esteban Carrasco Guerrero, Andrés Estudillo Rodríguez y Bernardo Cozar Castro, zapatero en los Molinos de Benalud.
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| Foto Mintz. Luis Barberán Castro. Peporro. El último zapatero en activo que ha habido en B-CV |
En todos los pueblos había por los años cincuenta bastantes zapateros (tres o cuatro dice en el libro de las tradiciones de Tarifa), pero en Benalup de Sidonia había muchos más. Dos son las causas principales. Por un lado, hay que verlo como una consecuencia del problema agrario, el zapatero no dependía directamente de los latifundios próximos y se podía permitía ciertos márgenes de libertad; sabido es que los zapateros tienen fama de un especial interés por la política y que la zapatería no solo es el lugar de trabajo, a veces es lugar de encuentro y de charla.
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| En la fotografía además de Rafael Váquez y Juan Buendía aparecen Cristóbal Martínez, Andrés Legupín, Juan Moreno, Manolo Gallinito, Astorga de Medina, Juan José de Arcos, Domingo Rodríguez, Manolo Lago, Peporro, Pareja, seis niños aprendices y muchos otros que no hemos podido localizar. |
Por otro lado, ademas de remendar los zapatos, en Casas Viejas también se hacían. Siempre se pone como ejemplo de ello que en la calle Fuentes, donde hoy está la tienda de Pedro Mateos hubo una zapatería donde llegaron a trabajar más de cuarenta zapateros. El dueño era Rafael Vázquez Gallardo, en la fotografía de abajo. En los años treinta esa zapatería había pertenecido a Juan Bascuñana, pero según cuenta fuentes familiares con los Sucesos Juan perdió la alcaldía pedánea y la zapatería, pasando a propiedad de Rafael Vázquez. Además de los ya mentados debemos nombrar como zapateros antiguos a Cristóbal Martínez, Andrés Legupín, Escámez Borrego, Nicolás Cabañas, Juan Moreno, Manolo Gallinito, Astorga de Medina, Juan José de Arcos, Domingo Rodríguez, Manolo Lago, Peporro, Pareja y muchos otros. Según cuenta Peporro que trabajo en la famosa zapatería de Vázquez se ganaban en esos años cincuenta 30 pesetas por hacer un par de zapatos, después más tarde cobraban 40 ó 50 pesetas dependiendo de la clase de zapatos que fuera. La jornada de trabajo no estaba reglada, cobrabas cuando se terminaba la pieza. Los que trabajaban en la zapatería de Vázquez también hacían de viajantes de zapatos, vendiéndolos por los pueblos, sobre todo, por la serranía de Málaga. En la Yunquera vendían muchísimos zapatos. Prueba de ello es la factura de 1965 que publico. Va dirigida a una tienda de Vejer, la de las hijas de Doña Adela Bernal y expedida por Juan Buendía Velázquez, sucesor de Rafael Vázquez de la calle Fuentes número 3. El importe total son 3.395 y la mercancía es transportada por el Cosario de Medina Sidonia Ortega.

En los años sesenta había estos zapateros:
Cristóbal
martinez – Calle Medina – calle Benalup
Andres
Legupin – Calle Medina – calle Benalup
Escamez
Borrego – Vivia al lado de lo de Acho
Nicolas
Cabaña – Por el hotel utopia
Juan
Moreno – Al lado del parque chico – el antiguo cementerio
Bascuñana
– Más arriba de la farmacia.
Como es habitual en el libro de Luís Gómez y Rogelio Ruiz terminan quejándose por la desaparición de este oficio.» Como a tantos otros oficios artesanales, a éste también le llegó su fin cuando aparece la fabricación mecanizada, vomitando tal volumen de mercancías que llega un momento, en el que conviene más adquirir uno nuevo que remendar el usado». En este caso coincido con ellos, me parece que debemos volver al espíritu del reciclaje de la sociedad tradicional y consumir menos. Pero además creo que un patrimonio cultural inmaterial tan importante como el de los zapateros no se puede perder en el olvido.¿Para cuando un taller de aprendizaje sobre el oficio de zapatería? Aunque está jubilado estoy convencido de que Peporro estaría gustoso en coordinarlo. Eso pienso yo. ¿Y vosotros?