José Márquez. Foto Mintz

Una de las secciones que más me gusta sobre la serie de los documentos de Mintz en el Smithsonian es la que he titulado Reflexiones de un antropólogo. Son documentos que a modo de un diario o un cuaderno de
campo el profesional de la antropología escribe sobre sus
investigaciones, sobre lo que vé, lo que se topa, como se siente… Leídas
cincuenta años después no solo tienen un valor histórico
transcendental, sino también sentimental.



Antonia Márquez, Pepe Pareja, José Márquez y señora. Foto Mintz.

Inauguramos la sección con una preciosa. En ellas nos cuenta que hizo el día 24 de diciembre de 1965, día en el que en Benalup de Sidonia se celebraba la Nochebuena. Se divide claramente en dos etapas; la mañana que la pasa charlando con diversos colectivos y la tarde que va a Alcalá supuestamente a conocer una canción sobre los sucesos de Casas Viejas. Escribe Mintz: «

24 de Diciembre de 1965
Por la mañana llegó P con el sobrino de su esposa para que le tradujera un papel que él tenía. No sabían en qué idioma estaba escrito. Estaba en alemán y era un anuncio para que trabajadores vayan a una fábrica de Alemania. Es joven, tiene 26 años, es alto, oscuro y de aspecto agradable. Le gustaría ir a trabajar, pero en este momento tiene dolores en la cabeza. Hace cuatro meses tuvo un accidente en su motocicleta y ha estado dolorido y de baja  desde entonces. Fue a la clínica en Cádiz y le dijeron que estaba mejorando. No le dieron ninguna medicina.
Foto Mintz

La primera estancia de Mintz y su familia duró dos años. Estuvieron viviendo en el Patio Cantalejo, en la pensión de Varelo. Allí fue “P” a visitarlo con su sobrino político para que le traduzca una carta en alemán que le había llegado. El tema de la emigración siempre está muy presente, como veremos, en las preocupaciones del Americano. Intuyo que el sobrino de P es José Márquez, le pregunto (va a mi casa todos los domingos) y me alegro de acertar en la tómbola. Me dice Márquez que efectivamente se trata de él. Pero le digo que no coincide la edad y me responde que a veces cuando te preguntan la edad no se dice toda la verdad. Otro dato más que nos indica las dificultades con las que trabajó y se topó Jerome Mintz. Continua el antropólogo:
 

Foto Mintz

«Después pasé por el pueblo. En la plaza mayor hablé con algunos hombres que estaban en casa para las vacaciones, uno desde Francia y uno desde Alemania. El pueblo parece ser muy diferente con muchas caras jóvenes. Estos trabajadores son vigorosos, hermosos, masculinos… Es una pena que no puedan trabajar en España».
 

 

Foto Jerome Mintz

En la Alameda se encuentra con muchos emigrantes que están de vacaciones navideñas en el pueblo. Su regreso constituye una buena noticia en muchos sentidos para el pueblo. Para sus familias, para los comerciantes, para los amigos… y Mintz se percata de ello. También constata la pena que le da que tengan que emigrar e irse a buscar trabajo muy lejos de su tierra. En otros escritos achaca directamente a la injusta estructura de la propiedad la culpa de ello.
 

 

Foto Mintz

Prosigue su relato Mintz: «En la plaza colindante al mercado hablé con los estudiantes que estaba en casa por las vacaciones de Navidad  y atraí a una gran multitud. Eran curiosos, supongo, porque estaba escribiendo algunas palabras. Luego caminamos hasta el bar cerca de la iglesia y hablamos por un rato acerca de las impresiones que tienen los extranjeros sobre España. Les habían sido  enseñado  que España tiene una reputación muy mala, que las naciones tienen prejuicios contra España. Ellos piensan que Franco es bueno; Él le ha dado paz al país. Ellos creen que todos se desgarrarán las gargantas por Navidad. Me invitaron a cantar juntos en la noche buena«.
 

Foto Jerome Mintz

Luego entra en contacto con otro sector que también  está en Benalup por vacaciones, pero en este caso son estudiantes que han regresado para celebrar las fiestas. Las palabras que les dedica a los emigrantes son más emotivas. Cuando habla de plaza colindante al Mercado parece que se está refiriendo a lo que hoy es la plaza el Pijo, cerca de la pensión donde él vive y en concreto podría ser la puerta del bar Resbalón y que luego se dirigen al bar de Ricardo. Destaca la curiosidad de estos estudiantes que se le acerquen y que tomen notas, muy pocos sectores en el pueblo harían lo mismo. Charlan sobre política y se extrañan de que internacionalmente esté Franco tan mal considerado. Ellos tienen buena opinión del dictador, cosa lógica en aquellos años donde la represión y la propaganda habían conseguido que la mayoría de la población española alabara la obra política del Caudillo. Además posiblemente sus padres pertenecieran a la escasa clase media del pueblo, clase social que al contrario de la Segunda República optó por la despolitización y el apoyo al régimen.

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