En la anterior entrada hablamos sobre la introducción de este mucho y sobre la Cueva. Hoy nos vamos a centrar en la Júpiter y en la Samoa. En los años ochenta aparece La Jupiter, en la plaza el Pijo.

Miguel Ángel Moreno Cortabarra escribe sobre ella: “ Uno de los lugares de ocio más populares en Benalup-Casas Viejas era la discoteca la Júpiter. Yo era muy niño cuando estaba en todo su apogeo pues la Júpiter estaba considerada como la discoteca de la gente mayor (de 25 años en adelante) aunque con el paso del tiempo la distancia entre mi edad y la edad adecuada para entrar en la Júpiter se fue acortando hasta el punto que pasé muchos fines de semana en ella, compartiendo confidencias con los amigos, bailando, jugando al futbolín o viendo los partidos de liga, entre ellos allí fui testigo como el Madrid se quedaba sin liga en Tenerife. 


La Júpiter era una discoteca especial, la música que recuerdo era mucho pop español, mucha movida madrileña trasladada a su pequeña pista de baile, rodeada de cojines donde las chicas cuchicheaban entre ellas sobre el chico que les gustaba. Uno de los recuerdos más vivos que tengo eran las luces. El baile de luces, rojas, verdes, amarillas, azules, captaban mi atención de tal forma que a veces me pasaba minutos mirándolas sin pestañear preguntándome cómo demonios se encendían y se apagaban de forma simultanea. Se podría decir que tenía tres ambientes, la entrada, con la barra a la izquierda y el futbolín en el centro, sala ésta usada para el primer encuentro o para una copa rápida en la barra. Si subías dos o tres escalones dabas a otra sala más íntima, donde estaba la pista de baile y el juego de luces que tanto me atraía, con música variada. En la zona baja, justo al otro lado de la barra había otra pista  de baile (y es que antes éramos muy bailones) un poco más amplia que la anterior y donde la música en ocasiones era distinta, también era la zona más multitudinaria y los domingos por la tarde se podían ver los partidos de fútbol. 



Quizás lo que más me atraía de este lugar era su singularidad en tanto que era un lugar discreto, donde todo lo que ocurría se quedaba allí, de hecho en más de una ocasión oí a algunos clientes decir, lo que pasa en la Júpiter se queda en la Júpiter y eso daba tranquilidad a una juventud que en ocasiones llevaban a cabo acciones que en esa época no eran tan comunes como hoy día, donde los besos se robaban y donde fumarse un cigarrillo era algo que se hacía a escondidas para que tu padre no te viera. Ese aura de misterio que envolvía a aquel lugar daba un toque de exclusividad que no se conseguía en el resto de discotecas del pueblo. No tenía una decoración brillante, todo era muy minimalista, dos pequeños cuadros, un poster y poco más, pero se convirtió en uno de los lugares de referencia para la juventud del pueblo, el lugar donde cada uno se mostraba como era en realidad, donde la libertad era el santo y seña para entrar, un local muy local, es decir, normalmente era una discoteca frecuentada por los del pueblo, no solías encontrarte con forasteros para eso ya había otros lugares, la Júpiter era el bastión del pueblo, cuna de la libertad y el progreso».



En los noventa  Maxi Ruiz monta en el antiguo cine Román la Samoa, una discoteca especial y con un éxito sorprendente. Decía yo en este mismo blog: “Estamos en febrero de 1992. En España parecía que ese año iba a ser el fin del mundo. La Expo de Sevilla y Olimpiada de Barcelona llevaban mucho tiempo vendiéndonoslas como la panacea de cada día. En Benalup, recién estrenada independencia e instituto, savia política y cultural se extendía sobre el «baby boom» que aquí se dio en los setenta, dando como resultado una estructura de la población donde el dominio de la juventud era aplastante y con muchas…, muchas ganas de hacer cosas, también de marcha, claro. Son los momentos del Benalup 2000 y de la eclosión en infraestructuras, servicios y equipamientos. La Historia tenía una gran deuda con este pueblo y en estos tiempos la estaba saldando. Todos los domingos, desde antes de las doce de la mañana, el pueblo se ponía de carnaval. Gente y más gente abarrotaban aparcamientos, plazas, calles, bares y establecimientos. La Samoa hasta los topes. La piedra filosofal a toda máquina. Benalup vivía la marcha y algunos vivieron mejor que otros gracias a ella». Andres J. García trabajo allí, me cuenta lo siguiente: «Sin Suda Discoteca Samoa supuso una revolución en el ambiente festivo juvenil y de ocio no sólo en Benalup Casas Viejas sino en la provincia de Cádiz. 







Con un horario de apertura dominical totalmente inusual y atractivo se convirtió durante años en La Meca de las pistas de baile de la provincia donde los jóvenes venidos del Campo de Gibraltar, la Bahía de Cádiz, de la Sierra de Cádiz y de toda la comarca de La Janda. Muchos de ellos encontraron su pareja aquí y se establecieron definitivamente en nuestro pueblo.






Recuerdo cuando abrió este templo de la diversión y la gran novedad que supuso. Su barra característica en forma de barco, su pista de baile, antaño el patio de butacas del Cine Román del cual conservaba su escenario, un largo pasillo que conectaba su entrada principal de la calle San Juan con el «Patio Rociero» en la calle Conciliar, la cabina del discjockey en un púlpito situado a la derecha del escenario y una gran araña en el techo repleta de luces y efectos luminosos a la vanguardia de aquellos años.






Discoteca Samoa era un negocio que se subdividía en tres: la propia discoteca, Patio Rociero y Pub New York ( después Pub La Plaza y Peña barcelonista), proporcionando al cliente tres ambientes diferenciados donde poder elegir sin tener que salir del complejo. Allí me iba yo con mi hermano Manolo García y le ayudaba en la hamburguesería que al principio se abrió dentro de la propia discoteca. Luego éste estrenó el Patio Rociero y tras una temporada alli, pasamos al Pub New York también con otro hermano mío, Damián. Muchos recuerdos y vivencias tengo en ese lugar que consideraba mi casa, aunque también en la competencia (Discoteca La Cueva) pasé muy buenos ratos como DJ, pero esa es ya otra historia…»

Dubais copas



En la actualidad, el mundo de la discoteca no conoce el boom de los años ochenta y noventa. Fenómenos como el botellón, otro tipo de drogas, o la proliferación de espectáculos tipo gogos le han afectado bastante. No obstante, como siempre sigue teniendo un seguimiento importante entre el mundo juvenil indiferente a la mala fama que siempre ha tenido entre los mayores. Dentro de ese proceso de criminalización hacia la juventud tan tradicional y tan injusto. 



Estos post surgen porque ví en el Facebook una tarjeta postal de identidad para solteras. Era el permiso que otorgaban los padres para que las muchachas pudieran entrar en las discotecas. Era de Paterna, de principio de los ochenta para las discoteca que curiosamente se llamaba The Boys (los muchachos). Pregunté si en Benalup ha habido este tipo de tarjeta y me han comentado distintas fuentes que no. Obviamente, este carácter más abierto que hemos comentado otras veces de este pueblo nuevo lo explica. No obstante, el machismo imperante en la sociedad también se observa en el mundo de las discotecas. El anterior verano denunciaron por discriminación de género a la discoteca de referencia de la zona, El Cortijo, porque a los hombres les costaba 15 euros y a las mujeres 10. La mujer durante el franquismo legalmente se consideraba como un menor de edad, la tutela legal pasaba del padre al marido. Sin el permiso del hombre no podía sacarse el carnet de conducir, emprender un negocio, salir de viaje, realizar ninguna operación de compraventa, firmar un contrato de trabajo o la apertura de una cuenta bancaria sin la correspondiente “autorización marital”. En este contexto se inserta esta tarjeta de identidad para solteras de principios de lo ochenta en la vecina Paterna de la Rivera. Creo que aunque todavía nos queda mucho camino por recorrer, los avances en este campo han sido muy significativos. Por eso me llamó la atención esta tarjeta y me trajo a la mente la denuncia de este joven porque le cobraban 5 euros más que a las mujeres. Me parece muy bien que se reclame, que se luche por lo que se crea justo y todavía más que sea un hombre quien lo haga en relación a la discriminación sexual. “Me duele que en mi tierra aún existan discotecas que juegan con la atracción de sexos y juegan con las mujeres como si fueran objetos publicitarios“, denunció el joven a los responsables del negocio a través de las redes sociales. Hay tradiciones que necesitan ser erradicadas y la del machismo me parece una de ellas. 
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Un pensamiento en “Las tradiciones se rebelan. Las discotecas 91

  1. Ufff!! Yo vivi el esplendor de las 3 discotecas.
    Fines de semanas inolvidables.
    Muy buen ambiente.
    Tambien estaba en la Calle San Juan el Resbalon,la Hamburgueseria del tomate, Marente…abiertos hasta ultima hora de la madrugada donde calmabamos el hambre entre voces y risas. Maria la de la confiteria como aguantaba la pobre hasta las tantas (entonces no habia toque de queda).
    Los Jardines, el Tato, Alvaro(Gregorio despues)..y algunos que me dejo atras.
    Fue la etapa de oro en Benalup!!!

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