Al final del franquismo, éste intentó adaptarse a la nueva situación económica y social, apareciendo La Ley de Educación de Villar Palasí de 1970, que respondía a la necesidad de extender la escolarización a amplias capas de la sociedad. En Benalup, en 1970 se construye el primer edificio del actual Colegio Padre Muriel y en 1973 los otros dos, la cocina y el comedor.
No obstante, había demasiados alumnos para un solo colegio. El grupo escolar no tenía suficiente capacidad para albergar a toda la población estudiantil de primaria, teniendo que completar con aulas en el Cuartel o en Corea. En el curso 83/84 aparece un segundo colegio, como desglose del Padre Muriel; el Colegio Público Tajo de las Figuras, aunque las nuevas instalaciones no se inaugurarían hasta 1987. Ese mismo año había empezado a funcionar una extensión del Instituto de Bachillerato Sidón, que hasta el curso 1992-93 compartió instalaciones con el Tajo de las Figuras. Fue el origen del IES Casas Viejas, trasladado a su ubicación actual en 1993.
Antonio Cazorla en Los españoles de a pie bajo el franquimo dice: «Hasta finales de los años sesenta, la educación de calidad fue un privilegio de las familias de clase alta y media-alta, que tenían la posibilidad de enviar a sus hijos a centros privados y confesionales, especialmente para estudiar el bachillerato. Aunque en la segunda mitad de los años sesenta y en los primeros setenta el régimen expandió de forma notable el sistema educativo y las becas, la tragedia educativa no remitió fácilmente. La población universitaria creció rápidamente durante los años sesenta, pasando de 76.458 estudiantes en 1960 a 213.069 en 1970, pero los recursos disponibles y la contratación de personal docente quedaron muy por detrás de lo requerido».
Juan Antonio Aguilera cuenta sobre aquella época lo siguiente: «Llegué a Benalup a principios del curso 1968-69. Ese mismo curso se habían trasladado a Cádiz Angelín y Eugenio. Entonces el Centro Educativo que había funcionaba como una escuela graduada que tenía un aula en la C/ Fuente; un aula en donde hoy está la Caja San Fernando, y cuatro aulas en “Corea”. El Director, entonces, era Juan Fernández Pérez-Blanco. Los locales de la C/ Fuente y de la C/ Manuel Sánchez correspondían a las Escuelas Unitarias de niños y niñas que, según documentos que existen, empiezan a funcionar en 1923. Se construyen en seguida las tres aulas del Cuartel y se habilitan dos locales más, uno en un local junto a las oficinas del antiguo Ayuntamiento (hoy Plaza del Pijo) y otro en una carpintería de Matute, (hoy Peña del Real Madrid). Como los locales habilitados para aulas no reunían condiciones, se construye el primer edificio de la C/ Nueva en 1970; y, posteriormente, en 1973 y 1976, los otros dos y la cocina y el comedor del actual Colegio “Padre Muriel”. De esta época también se le pone el nombre en honor de un sacerdote que ejerció en Benalup hasta l966. En estas fechas el número de alumnos por aula se situaba entre los 40 y 50 alumnos y dejaban el Colegio cuando llegaban a los 11 o 12 años una mayoría de alumnos. En 1983 se traslada a Cádiz Juan Fernández y soy elegido director año tras año hasta 1989″.
Además de la construcción de todo ese complejo escolar que luego resultaría ser el C.P. Padre Muriel, en 1967 empezó el Bachillerato Radiofónico. Como dice José González: “La instauración de este Bachillerato Elemental fue un salto adelante importante. Hasta ese momento sólo estudiaban los hijos de familias bien situadas. Esta modalidad de enseñanza nos abrió las puertas a muchos”.
En este proceso hay un personaje clave; Pedro Valdecantos. De 1967 a 1969 fue Comisario Provincial de Extensión Cultural y de ahí a diciembre del 72 Delegado de Educación. Un hombre que como ya hemos visto en otras ocasiones fue providencial para la historia de este pueblo, pero no sólo a nivel general, sino debido a las amistades que forjó en este pueblo a nivel individual, en la época de Eugenio Espinosa y Ángel Guillén. Consciente de la marginalidad y aislamiento de pueblos como Benalup de Sidonia hizo un esfuerzo por construir equipamientos escolares y entre otras prioridades el fomento del Bachillerato y para las zonas rurales donde no hay centro de enseñanzas medias instaura el Bachillerato radiofónico, a fin de que las clases más populares accedan al mundo de la educación.
Como le pasó con el caso de la Cultura que ya hemos visto tuvo que salvar los obstáculos que los rancios localismos imponían, posiblemente por ello nunca le fue reconocida su labor en este pueblo, como propuso en su día el alcalde pedáneo José Romero Bohollo poniéndole su nombre a la casa de la cultura. Hoy se llama Centro Cultural Jerome Mintz y es objeto de una ardua, y estéril creo, polémica porque Diputación está llevando a cabo sobre su fachada un proyecto pictórico.
Sobre el curso 1973-74 me informa Pepe González: «el año que me fui yo, al seminario me acompañaron Manolo Guillén, Diego Cózar (que murió ) y Antonio Marín (creo). Ya estaban: Paco Córdoba, Bernardo Cózar, Miguel A Rodríguez, Bernardo «el molinero» y algunos otros que no habían pasado por el bachiller radiofónico como Paco Cabañas o Nicolás Pérez. Otra gente del bachiller radiofónico: Manolo Mota, Chari Mota, Cristo, Tini Vera, Benito Ríos, Blas Ruiz Montero «Soldado» y sus hermanas Sofía y Tere, Inés Rodriguez, etc, etc»
En definitiva de 1967 a 1972 se producen una serie de decisiones y actuaciones (construcción del Padre Muriel e instauración del Bachillerato Radiofónico) que aunque reflejan todavía la catástrofe educativa en la que se encuentra Benalup de Sidonia van a ser el germen de la solución a estos problemas que no llegaría hasta en curso 93-94 con la inauguración del IES Casas Viejas.



