Benalup de Sidonia en 1975
El 20 de noviembre de 1975 murió Franco, España lleva unos años en medio de una crisis económica (la del petróleo de 1973) y política que hizo tambalearse un régimen forjado durante cuarenta años. Aunque el dictador dejó dicho que todo estaba atado y bien atado. 

Antonio Cazorla dice en los españoles de a pie durante el franquismo: «Los valores sociales y las expectativas de los españoles hacia el final de la dictadura distaban mucho de aquellos de los años cuarenta. Durante la década de los años sesenta los preceptos morales y culturales del franquismo habían sido abandonados de forma creciente por la población joven y por los sectores mejor formados del país. Este distanciamiento, no obstante, estaba también prendiendo entre el resto de la sociedad. El discurso autoritario del régimen, inalterado desde su nacimiento, colisionaba con la actitud cada vez más tolerante de los españoles, quienes estaban más interesados en procurarse una vida mejor que en preservar la esencia política de un sistema que, de forma creciente, les parecía anticuado. A diferencia de lo ocurrido cuando se produjo la instauración de la República en 1931, los españoles no estaban interesados ya en la cuestión de la propiedad de la tierra, la revolución o el papel de la Iglesia, que tanto les dividió entonces. Lo que querían era negociable. Esperaban ahora más del Estado, de sus instituciones, de las empresas, de la familia y de sus propias vidas. Buscaban satisfacer nuevas ilusiones y olvidarse de las miserias del pasado… Este era un elemento clave de uno de los tres principales pilares legitimadores del franquismo: la Paz. El segundo y más reciente, la economía, también se estaba resquebrajando. Como también estaba quebrándose el más antiguo y principal pilar del régimen: el Caudillo. En 1974, Franco cumplió ochenta y dos años y su salud, visiblemente aquejada por el mal de Parkinson, se resintió hasta el extremo de que en el verano renunció de forma temporal a sus poderes a favor del príncipe Don Juan Carlos. La mayoría de los españoles de a pie empezaron a recordar lo que siempre habían sabido o sospechado, que pasaba por reconsiderar sus opiniones sobre el hombre que había gobernando España con un puño de hierro y un corazón tan frío durante casi cuarenta años». 


Políticamente la mayoría de la población estaba desmovilizada, la represión y la propaganda había conseguido que una gran parte considere inútil y peligroso intervenir en la cosa pública. Pero hay una minoría integrada por los familiares de los antiguos propietarios, algunos comerciantes y funcionarios, sobre todo del grupo de los educados que participan a través de la asociación de Cabeza de Familias, protestando por el estado del pueblo en lo que se refiere a equipamiento e infraestructuras y demandando romper con los lazos de dependencia hacia Medina Sidonia. Dentro de este pluralismo político limitado también hay dos grupos, uno comandado por Nicolás Vela y el otro por José Romero Bohollo. Otro grupo más minoritario aún integrado por estudiantes que han marchado a la ciudad ha seguir sus estudios empieza, muy tímidamente, a militar en partidos de izquierdas, sobre todo en el PSOE.

Foto Mintz


En cuestiones de equipamientos e infraestructuras Benalup de Sidonia estuvo abandonado durante el franquismo. La mayoría de las calles no estaban asfaltadas, las madronas corrían por mitad de la calle, las condiciones higiénicas dejaban mucho que desear, no había suficientes equipamientos educativos, culturales, sanitarios… Todo ello agravado por la sangría demográfica que supuso para Benalup la emigración de los años sesenta. Durante la dictadura los avances en infraestructuras fueron escasos. Las condiciones de vida de la mayoría eran pésimas. La emigración fue una salida para muchos. En 1971 había 2994. El dato es escalofriante. Se había perdido en una década cerca de la mitad de la población. En toda la España meridional y rural la crisis de la agricultura tradicional supuso una sangría demográfica importante, pero que el éxodo rural significara la pérdida del 25% de la población es un dato monumental. Pero a partir de 1973 con la crisis del petróleo la emigración tanto nacional como internacional se corta de raíz y empieza a regresar los emigrantes, sobre todo los que estaban en el extranjero. 


Seguía habiendo muchas chozas; en 1960 en Benalup de Sidonia había 348 alojamientos (chozas, casarones, cuevas…), mientras que casas de mampostería había 306. En 1968 el número había bajado poco, se contabilizaban 325, pero dos años después en 1970 ya sólo hay 110, según aparece en el libro de Marcos Ramos Serrano sobre Medina Sidonia. Sería en la década de los setenta, siendo alcalde pedáneo José Romero Bohollo, el cura Jesús Barberá y actuando de empresario «bueno» «El Contrito» cuando se acabaría con ellas. La desaparición de las chozas hay que unirla a la crisis de la agricultura tradicional y la llegada de la modernidad. La desaparición de las chozas de Casas Viejas no iba a ser fruto de un plan estatal o regional o provincial, sino que el motor fundamental fue el papel de los propios vecinos. Muchos se habían hecho albañiles en las Lomas o/y la costa y luego utilizan lo aprendido para construir su casa o la del vecino. Tampoco se puede negar el papel de la iniciativa estatal (promociones de la Diputación, donde jugó un papel clave la Junta Parroquial de la vivienda dirigida por el cura Jesús Barberá). Pero en el proceso de sustitución de chozas por casas domina la autoconstrucción. Y en este fenómeno aparece un personaje especial  Gregorio Moscoso Merchán «El Contrito». Va a ser a principios de la década de los setenta cuando la Diputación apueste fuerte y empiece la creación de viviendas en la parte noroccidental del pueblo, en lo que hoy se conoce como Barriada de la Diputación. Así la primera promoción tiene un año para su ejecución, empezando la primera el 16 de Octubre de 1970 y debiendo estar terminadas el mismo día y mes de 1971. Son en total cuarenta y ocho viviendas, pues en principio fueron dos promociones, que van a significar el inicio del gran crecimiento de la década de los setenta como se ve si comparamos ambos mapas. 

Social y culturalmente la mayoría de la población se encuentra aplastada, silenciada, atemorizada. Cuando muere Franco y se cambia de régimen político toda esta energía reprimida explotará e inundará Benalup de Sidonia, pero eso será objeto de la próxima y última entrada de la serie. 
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