La muerte de Franco puso fin a la dictadura y se inició la transición a la democracia. Fue un proceso muy duro, complejo y difícil, estando actualmente en discusión. En Benalup de Sidonia asistimos a lo que se puede denominar como espejismo revolucionario. Se produce una eclosión social, cultural, económica, demográfica y política sin precedentes en la historia de este pueblo.
Antonio Cazorla cuenta sobre la llegada de la transición: «La democracia no llegó como una simple ofrenda de las élites a los españoles de a pie. Por el contrario, la transición fue también un acuerdo muy complicado, y a veces improvisado, en el que nadie obtuvo exactamente lo que esperaba y donde nadie pudo haber previsto cómo se desarrollaría el proceso o cuáles serían sus resultados finales. Los españoles de a pie, aprendidas sus lecciones políticas del pasado, tuvieron mucho que decir sobre, y que contribuir a este proceso. Su participación tuvo lugar a través de su esfuerzo diario en sus vecindarios, lugares de trabajo y familias, pero también, cuando pudieron hacerlo, mediante su ejercicio del voto, que tuvo un carácter sobre todo moderador. Todo ello fue vital para dar forma a la nueva España de la democracia. Fue un proceso que ni fue lineal ni siguió un patrón establecido pero durante el cual los españoles aprendieron a negociar, a exigir más a los poderosos y a cuestionar la tradición y la herencia histórica recibidas dentro y fuera de sus hogares. En suma, los españoles cambiaron con el país. Paradójicamente, pese a vivir bajo una dictadura que protegía de manera tan tenaz un reparto desigual de la riqueza, profesaba el obscurantismo cultural y pretendía mantener un control político total y despiadado sobre la nación, los españoles, debido al desarrollo económico, social y cultural —que habían ganado con sus sacrificios y esfuerzos— estaban ahora más libres que nunca de la pobreza, la ignorancia y la intolerancia»
El 20 de noviembre de 1975 murió Franco, para España se abre una nueva etapa marcada por la recuperación de la Democracia. Durante el franquismo los partidos políticos de izquierda estaban prohibidos en España, por eso en Benalup no hubo rastros del anarquismo, aunque un grupo siguió en la clandestinidad, ni del comunismo, ni del socialismo. Cuando llegó la transición hacia la democracia brotaron súbitamente. El anarquismo y el comunismo, como opciones más radicales, tuvieron poco éxito. La izquierda la aglutinaría en Benalup el partido socialista, que desde el principio hasta hoy se hizo con ese espacio político. La primera reunión que hubo en Benalup para formar el PSOE fue en 1977, en lo que hoy es la Grullas Viejas. Allí estaban Pepe Aguilera, Paco Flor, Antonio Orellana, Benito Enrique…y Paco Estudillo. Tres van a ser los personajes políticos del PSOE claves en la transición Benito Enrique, Antonio Orellana y José Luis Pérez Ruiz… Parece claro que hay dos facetas en las que destacaron estos tres. Una en que encuadraron a la mayoría de los jornaleros a finales de los setenta y principios de los ochenta en el sindicato socialista de la UGT, convirtiéndolo en un sindicato de masas, sustituto de lo que hizo la CNT en la segunda república, utilizando el diminuto local de la calle San Elías. Dos que consiguieron convertir al PSOE en el partido mayoritario de la transición en Benalup.
En el Benalup de Sidonia de esos momentos empiezan a aparecer una serie de movimientos que están relacionados con la recuperación de la libertad política y la participación ciudadana. Fue como si se terminara un proceso de hibernización y llegara la primavera, se empezó a romper los barrotes de una celda en la que había permanecido toda una localidad. Pongamos algunos ejemplos. Sale de la oscuridad oficial, no real, el nombre de Casas Viejas y ese topónimo se utiliza para crear un concurso de cante flamenco o un equipo de fútbol sala. Se retoma en serio y más masivamente el intento de separarse de Medina y conseguir la independencia. Reaparecen los partidos políticos y el movimiento obrero. Las dos fiestas populares más importantes de la actualidad tienen también su origen en estas fechas; el carnaval y el maratón, de las cuales se va a celebrar este año su veinticinco aniversario, lo mismo que se hizo el año pasado con el concurso de cante flamenco “Casas Viejas”. Se realiza la obra de teatro “Casas Viejas” basada en la participación popular. En fin, se sientan las bases de la “refundación” del pueblo, es la semilla del actual Benalup-Casas Viejas. En definitiva, que nos encontramos ante una etapa (1975-1991) de explosión cultural, social y participativa. Periodo que ha marcado la época actual y sin su comprensión y conocimiento es imposible conocer y comprender la situación actual de Benalup-Casas Viejas, con sus luces y con sus sombras.
En la transición la religión en Benalup cambió radicalmente de rol. Jesús Barberá el cura del pueblo en ese momento deja el sacerdocio. Del trabajo de Tamara Nuñez, Alejandra Flor, Nuria Barea y Lucía Ortiz: “Don Jesús Barberá dejo de ejercer como cura en Benalup en 1976 . Las razones que nos explica este hecho son varias, pero influyó sobre todo la política, que en aquellos años empezó a cobrar importancia. Los políticos tomaron el mando en la situación del pueblo tanto económica, como laboral o incluso educativamente. Según nos explicó Don Jesús, la política dejó de permitirle intentar tomar decisiones o dar su opinión en la forma de vida de la población, que a partir ese momento cambiaría de forma importante. De este modo Don Jesús se sintió desplazado y fuera de lugar, creyendo que no podía “competir” con la fuerza de los políticos, así que decidió dejar el cargo”.
Será en la década de los setenta y los ochenta cuando se produzca la recuperación demográfica, en 1985 hay 4985 habitantes, en 1991, el año de la segregación 5555 habitantes y hasta 1995 no se recupera el nivel de principios de los sesenta. Luego el ritmo ha seguido siendo alto, pero no ha llegado a las cotas de 1970 a 1985. Los cultivos sociales del algodón y la remolacha empezaron a dar trabajo, así como Las Lomas. La construcción de los dos poblados en esta favoreció la creación de una mano de obra con conocimientos suficientes en albañilería para ser aplicados posteriormente en la Costa del Sol y en las propias viviendas los fines de semana. La transformación de un poblado en un pueblo, de jornaleros en trabajadores del ladrillo, del subdesarrollo a la economía moderna pasa por estos albañiles que también están retratados en la comparsa Carretera y manta. Podemos leer en la presentación
«Una aldea de castañuela con hambre y miseria,
maldita además…
Pero los que aquí quedaron gastaron sus manos
para levantar
un barrio que antiguas chozas transforma, orgullosas,
en pueblo ejemplar.
Hijos, carreta y manta, vuelven siempre a casa
no dejan su hogar».
Es decir, son los que en los setenta van a poner las raíces del actual B/CV, aquellos que no emigran a Valencia, esos albañiles buscavidas, que primero en bicicleta y después en coche van a ayudar a construir el desarrollismo reciente del sur español y en base a su autoexplotación a través del destajo comprar casa y coche. La desaparición de las chozas y la construcción de un pueblo nuevo a mano de los desertores del arado y nuevo especialistas en ladrillos tiene su ejemplo paradigmático en la construcción del barrio Santo Domingo. Llamado así porque con la solidaridad de amigos y familiares se construyen las casas ese día de la semana. En el popurrit de la comparsa Carretera y Manta se resume espléndidamente esta fase:
Permiso de cerca, cimientos de amigos, que el Sábado están.
Serones de arena, camión del Contrito, ladrillo a compás.
…
Nos sobran gobiernos que trabas nos pongan
peón y arquitecto, cada uno es aquí. Libres como el viento,
fueron nuestros viejos ejemplo a seguir
Y llegamos al final de esta serie que ha tenido sesenta entradas. Lo voy a hacer con tres frases. La primera es de Antonio Cazorla con la que termina su libro Los españoles de a pie durante el franquismo que nos ha servido como referencia de la serie: “Al final, cuando los españoles recordaron su pasado, los años vividos bajo la dictadura se convirtieron, según qué sombras y luces vieran, en la imagen de Franco, la de su país y la de ellos mismos”. El siguiente es de Juan Marsé de su novela Esa puta tan distinguida. Va sobre la memoria. En un párrafo dice: «Estudió mi caso y decidió que yo era un degenerado que mamó en el anarquismo, un débil mental con carnet de la FAI. Empleaba un método curativo de su invención, que decían que empezó a poner en práctica con prisioneros rojos durante la Guerra Civil. Al parecer les vaciaba la mollera, les extirpaba las ideas bolcheviques, aquello que les había llevado al marxismo o al anarquismo, el… ¿cómo lo llamaba?, el gen rojo». Y termina el libro de esta fantástica manera:«… de algún modo le mantenía fiel a un pasado menesteroso, recosido y funesto del que no sabía o no quería desprenderse, tal vez porque no tenía otro». Y es que evidentemente estamos hechos de tiempo. Y si queremos entendernos, mejorar y avanzar debemos conocer el material del que estamos forjados. Este ha sido el último objetivo de esta serie sobre los benalupenses de a pie durante el franquismo.






