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| El Triguito con su carro de la basura por la calle Medina, hoy Independencia. Al fondo la tienda de Ram´n Saleas |
Además de las fuentes y la iglesia el lugar del ámbito público para la socialización de la mujer eran las tiendas, tanto dentro de ellas, como en su desplazamiento hacia ellas, de ello va la entrada de hoy.
La tienda se convertía en una especie de foro público, donde la propietaria ejercía de maestra de ceremonias. La mayor parte del tiempo callada y trabajando, ejercía el papel de moderadora como si se tratase, que a veces lo eran, de arduos debates. Si era necesario enterarse de una noticia nueva o contrastar lo que se había dicho momentos antes, ella, con un comentario aparentemente inocente, iniciaba la conversación cuando lo creía oportuno. Las mujeres mientras que esperaban turnos intercambiaban opiniones, noticias, rumores y chismes. El papel de transmisión de la ideología dominante, de la moral impuesta, además de en la casa, se transmitía en estas conversaciones de tiendas, pero de una forma más flexible y menos familiar, lejos del pudor que imponían los hijos.
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Paco Sánchez Moya:» Tienda de la Berenjena , al fondo está la bigotona abuela de os remolachas , la siguiente la extremeña abuela de Demetrio y la de espalda la madre de Paquirri el del Tajo» .
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Estas tiendas eran una especie de supermercados diminutos, ya que en ellas se podían comprar desde los productos alimenticios -como pan, salchichones, tomates, latas de conserva… hasta otros productos como Coca Colas, pasteles, bombillas, etc; en definitiva, todos aquellos artículos que en esos momentos se consideraban de primera necesidad. Al contrario que en la actualidad la mayor parte de las compras se hacía en el comercio local y eso implicaba una serie de características.
Podemos hablar por ejemplo del régimen de pagos, dominando absolutamente el sistema fiado o el original sistema fraccionado conocido como dita.
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| Perico el del pescado en la calle Medina, hoy Independencia. La venta ambulante era muy abundante |
Los horarios es otro elemento característico. La tienda estaba abierta todo el día y si cerraban, los tenderos despachaban a quien acudiera, ya que vivían en la misma tienda, sin importar si se trataba de día laborable o festivo. La llegada de Mintz al pueblo cambió muchas costumbres entre las tiendas. Nos cuentan familiares de la tienda de Catalina que la introducción y venta de Yogurt en el pueblo se hizo por la demanda de estos productos que hacía la familia “del americano”. La poca especialización de las tiendas y la poca organización con la que se mostraban los productos constituyen otras dos características del comercio minorista de esa etapa.
Pero la gran diferencia con la actualidad radica en el trato humano entre el tendero y el cliente. Los trabajadores de la tienda solían ser los propietarios y pertenecían a un escalón superior al de los jornaleros en el estrato social del pueblo. Pero las relaciones entre los tenderos y los jornaleros eran cordiales, estableciéndose una simbiosis muy característica. Los jornaleros eran los clientes, sin embargo la mayoría de las veces no podían pagar lo que necesitaban, dependiendo de unos propietarios que necesitaban de los jornaleros para su negocio, pero a los que hacían abundantísimos favores. El fiado en las tiendas era una forma de adscripción de una familia a un establecimiento.
La asistencia a las actos sociales familiares otra manera (entierros, bodas, bautizos, comuniones…según los casos y la intensidad de las relaciones personales) Los que compraban en una tienda no podían ser clientes de otras. Si la necesidad era imperiosa y había que ir a comprar a otra tienda obligatoriamente, se debía hacer de forma casi clandestina, bajo ningún concepto “su” tendera/o podía enterarse de esa “especie de delito” cometido. Las relaciones que se establecían entre propietario y cliente estaban basadas en vínculos personales. Se establecía un vínculo casi de vasallaje entre uno y otro, en el que la superioridad estaba siempre de parte del tendero. Pero, como ocurre generalmente en los asuntos de las relaciones personales, la práctica y la casuística era muy amplia. Esta relación comercial hacía que se establecieran verdaderas relaciones de amistad entre familias. En muchos casos los propietarios de las tiendas posibilitaron que los frecuentes “baches” o “malas rachas” fueran simplemente eso. A efectos de llevar un control de deudas, los comerciantes se servían de un libro de cuentas en el que se destinaban varias hojas a cada una de las familias del pueblo y donde se iban haciendo anotaciones de los artículos adquiridos y su precio, así como de la fecha en la que se hacía la compra. Estas cuentas se liquidaban cuando la familia en cuestión disponía de algún dinero procedente de la terminación de la siega, el algodón, el carbón, la venta de un cerdo, etc.
Vamos a dividir las fotos, por tanto, en tres ámbitos; las tiendas, el camino hacia ellas y la venta en la calle.
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| En la tienda de Santito, en la calle Rafael Bernal |
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| En la Alameda: Hnas Pérez-Blanco( conocidas como las titas). La cliente es Cuchi Macías. |
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| En la calle Medina tienda de Chinchorro y Currita |
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| Inés Espina Sánchez:» La señora mayor que va saliendo de la tienda de Santito es mi abuela Juana Quiñones Corbacho»
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A no ser que fuera en las puertas o patios de sus casas la mujer no frecuentaba la calle, eso era ámbito del hombre, fundamentalmente en los bares y sus puertas. No obstante, Mintz las fotografía de camino hacia las tiendas.
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Antonia Grimaldi: » La señora de la izquierda, mi abuela Antonia Mateos Vela»
Victoria Moreno García:» La mujer que está de perfil es Francisca Sánchez Rodríguez, la madre de Ricardo el del bar».
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| Calle Medina, hoy Independencia. Despacho de la panadería de Francisco Sánchez Sanmartín |
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Inma Cadiz: «Es la abuela de mi marido Pepa López Sánchez Vivía en el Tajo»
Ángeles Zumaquero Cruz: «Y la que esta detrás es la suegra de Portatil»
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Gran importancia tiene la venta ambulante e itinerante, al contrario que ahora, muchas veces era el vendedor el que se acercaba a la casa o a la puerta del potencial comprador a ofrecerle la mercancía.
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| Perico vendiendo pescado en su motocicleta en la calle Medina. |




















