Soy de Ontinyent (Valencia), abogado y escritor. Un paisano mío escribió, hace más de ciento treinta años, sobre la batalla de La Janda. Desde hace tiempo sostengo la afirmación de que el hecho bélico ocurrido en el 711, es el origen de la actual “Fiesta de Moros y Cristianos”.
En el verano de 2018, fui a visitar a mi amigo Salustiano Gutiérrez. Vive en Benalup Casas Viejas. “Salus”, como le llaman sus amigos, ejerce de benalupense de día y de noche. Conoce muy bien la historia de la tierra en la que vive y de la que está enamorado. Se le nota en cada gesto, en cada palabra que pronuncia, en el Blog que escribe a diario. Mi amigo disfruta compartiendo su vasto conocimiento y eso es de agradecer.
Todo fueron facilidades cuando le visité el 14 de agosto de 2018. Con la compañía de Pepe González y de mi hija Marta, montamos en su veterano coche para recorrer la Laguna de Norte a Sur y de Sur a Norte. Sorprende que no haya agua. “La desecaron”, —me dice Salus—.
Salus me mostró lo que yo venía buscando: el escenario en dónde se libró la batalla que inauguró la Edad Media. Taríq y Rodrigo disputándose la hegemonía militar, para escribir durante setecientos años, la historia de la conquista y reconquista de España.
Tiempo más tarde, en Alicante y en Valencia, los nativos copiamos el argumento para celebrar una de las más vistosas y espectaculares Fiestas populares de España: “Las Fiestas de Moros y Cristianos”, una regocijada recreación de la historia, transformada en magnífico espectáculo que derrocha color, música, danza y teatro.
Y todo comenzó en la Laguna de la Janda, muy cerca de Benalup. Alli, 1300 años atrás, sucedió la batalla que cambió el curso de la historia de España. Por ella, hoy muchas poblaciones de Alicante, Valencia, Murcia, Castellón, Granada, Lleida…, celebran Fiestas de Moros y Cristianos. Y también en gran parte de América Latina, a dónde la Fiesta fue exportada por los jesuitas con el propósito de evangelizar a los indígenas.
Gentes de Ontinyent, Alcoy, Villena, Elda, Jijona, Cocentaina,… todos los amantes en definitiva de esta gran Fiesta, deberíamos, al menos una vez en la vida, viajar en peregrinación hasta Benalup y recorrer la Laguna de la Janda, para contemplar con respeto y emoción, el escenario en dónde comenzó todo.
Mi paisano, el que decía al inicio que escribió sobre la batalla, se llamaba Joaquín José Cervino Ferrero, fue magistrado del Tribunal Supremo y escribió cosas tan bellas como esta: “Esa hermosa Valencia, paraíso de flores y de amor y de beldades, bajó también la coronada frente y un moro fue su rey, califa y padre. De allí extendió se el musulmán imperio y árabe fue Ruzafa, y Almusafes. y Alberique, y Alcira la sultana, que del Júcar se baña en los cristales. Xátiva, Benigánim, Gandía, Albaida, Alcoi, cien otros y este valle, desde el altivo Montcabrer y desde la peña que figura un monje en Agres, hasta el confín del reino castellano. En Villena y Caudete fueron árabes. Tú también, Ontinyent, en las almenas del Mirador nuestro pendón miraste.”
Gracias Salustiano por acompañarme a visitar mis orígenes.
Ricardo J. Montés Ferrero



