Dice José Luis Gutiérrez que cuando publicas un escrito deja de pertenecerte para ser propiedad de los lectores. Hoy he comprobado que se trata de algo más que de una frase bonita. Cuando Tibisay me mandó las dos fotos del post de esta mañana, tanto ella como yo, estábamos convencidos de que se trataban del campanario que se cayó de la iglesia Nuestra Señora del Socorro en 1936.

Una vez montado y terminado el artículo me dio por comparar la guadaña de las fotos que me habian llegado a través de Eugenio Espinosa de las cuales tenía seguridad que eran de la iglesia de Benalup-Casas Viejas con las que había en el baúl de la familia Cózar. Al principio no me di cuenta, pero al colocarla paralelas unas a otras me percaté que eran iglesias distintas. El encanto por un post que me gustaba se tornó en desencanto, pero con las necesarias correcciones se podría publicar al día siguiente. 



La idea fuerza sería como los propietarios y la iglesia pactan para ejercer el poder y este se simboliza a través de la altura. A lo que ahora le uniría que tan importante como el objetivo era el proceso y aunque las fotos no eran de la iglesia de Benalup lo que decía el post me parecía igual de interesante. 


Todas las mañanas leo a Maruja Torres. Hoy termina su columna:»«En la pandemia, el camino se nos revela, como aquel que proponía el sobado y siempre eterno Cavafis, superior a la propia Ítaca» Dice lo mismo que yo, pero de una forma cien veces más hermosa. Busco, pues no tenía ni idea, quien es Cavafis y su relación con Itaca. Resulta que es un poeta griego famoso muy utilizado para frases proverviales, que tiene un poema con ese nombre, donde  tranmite el mensaje de que: «Lo más importante no es llegar, es enriquecerse de todo lo que nos aporta el camino de la vida»


En el facebook  de la historia de Benalup-Casas Viejas en imágenes , mi amigo Andrés J. García escribe con la sinceridad que le caracteriza: «Bonitas fotos, pero lástima que no sean de la espadaña de la iglesia de Benalup-Casas Viejas». Intento defender el post como algo mío que es y Andrés matiza sus palabras, tengo claro que no quería molestar en ningun momento. En el fondo pienso que tiene razón; es una pena que no se tratara de la espadaña de la iglesia de Benalup. Pero sigo pensando que entre la disyuntiva de no publicar el artículo, de no decir nada sobre el descubrimiento de que no era la iglesia de este pueblo y de publicarlo diciendo la verdad opté por la tercera y acerté. 


Sobre todo, cuando a media tarde leo en el mismo facebook un comentario de una tal Luisa Garrido (su hija Elena Rocha me dice que ella le ha recomendado la página y que su padre que sale en la foto se llamaba Antonio Rocha Fernández) que no conozco de nada: «No no es las Lomas. Es la Iglesia de Algar un pueblo de Cádiz sobre los años 59 y 60. Los trabajadores eran de Benalup, el empresario tanbién creo que era de la familia Cózar. Uno de los del campanario era mi marido, yo tengo esa foto. Había  un trabajador que creo que se llamaba Currito Mariano, los demás no se quien eran» Busco en internet y confirmo que se trata del campanario de la iglesia de Algar Santa María de Guadalupe. Leo: «La fachada actual copia el estilo neoclásico, muy simplificado y queda rematada por una pequeña espadaña-campanario geminada que en su origen poseía dos cuerpos pero hubo que quitarle el superior debido a su irremediable desplome». Estoy totalmente convencido de que en la decisión de suprimir el segundo cuerpo se tuvo en cuenta la opinión en ese sentido de Andrés Cózar, que tenía la experiencia vivida de lo que había pasado con la espadaña de la iglesia de Benalup en 1936. Donde su padre se empeño y se salió con la suya de que la espadaña no superaría las inclemencias física. Andrés Cózar hijo y hermano de albañiles tenía una empresa de construcción que trabajaba por toda Andalucía. de hecho un año antes su empresa había descubierto el tesoro de Carambolo en Sevilla. 


Nos falta saber, quién era Currito Mariano y los otros seis albañiles benalupenses que aparecen en la foto. Lo mismo tenemos suerte y nos enteramos de quienes son porque alguien lo sabe y lo pone. 


Independientemente de eso, el camino seguido para trabajar con estas dos fotos ha merecido la pena. No sólo por lo que he aprendido de la fachada de la iglesia y del simbolismo de la altura, sino también que he conocido al poeta Cavafis y, sobre todo, que lo gratificante no es llegar a la meta, sino enriquecerse en el proceso. Aprendizajes como este siempre son edificantes y necesarios, pero en momentos tan críticos como los que estamos viviendo se convierten en imprescindibles. No se trata de reisistir o aguantar hasta que nos levanten el «arresto», sino de aprovechar el tiempo lo mejor que podamos. Siempre hay ocasión para disfrutar y aprender. Os puedo asegurar que con este post lo he hecho en grandes cantidades.
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Un pensamiento en “Misterio aclarado

  1. Qué grandes tiempos vivimos ahora en los que la comunicación (incluso en confinamiento) resulta abrumadora. Cuántos secretos averiguaríamos si iniciáramos conversaciones…

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