Más que aprender cosas nuevas de este confinamiento vamos a confirmar muchas de las que ya sabíamos, pero que la crisis las ha hecho más evidentes, si cabe. Estoy convencido de que hasta que no abran los bares con normalidad, hecho que está ocurriendo en estos momentos,  está no se instalará en nuestras vidas. Recuerdo que haciendo una memoria de final de curso, un compañero Eduardo Romero, dijo que el curso había sido estupendo, todo había entrado dentro de  la normalidad.

Yo no entendí eso de que si todo había sido normal el año había sido tan fantástico, pero él insistía que lo normal es lo deseable y lo extraordinario lo peligroso. En estos día me he acordado muchas veces de las palabras de Eduardo. Entre mis normalidades más deseables están los bares, esos lugares tan gratos para conservar, que decía Gabinete Caligari.
Mi abuela, María Gallardo


La pandemia me pilló y me interrumpió un post que estaba haciendo sobre La Venta Pareja. Rosario Espinosa puso una foto de  Maleny Gutierrez Delgado y de  Maria Marita Barberan en facebook. Aunque yo recuerdo bien esa venta desde que llegué en el 92, no la frecuenté mucho. Era el típico ventorrillo que se sitúa a la entrada de los pueblos, en un cruce de caminos, en este caso de la carretera de Alcalá y Benalup. La frecuentaban muchos cazadores, esparragueros, camioneros y gente que iba a trabajar al campo. Anteriormente, por lo visto fue territorio de estraperlistas, contrabandistas, guardias civiles, hombres de la sierra, arrieros, recoveros, carboneros…. Y un largo etcétera. Me cuenta una amiga  que  la primitiva Venta Pareja estaba en el lado meridional de la carretera. Pertenecía a Juan Rodríguez, Pareja y María Gallardo. En dicha venta se bailaba el chacarrá y venían comparsas de Alcalá de los Gazules. Me sigue informando esa fuente que la  segunda venta es la que hay actualmente cerrada. El hijo de Juan Pareja, la abrió aun estando abierta la del padre, ya mayores. Los dueños de esta eran Manolo Pareja (Manolo Rodríguez) y Antonia Sánchez. 
Mi abuelo, Juan Rodríguez Quirós


Siguiendo con la información de la fuente, la nueva venta, amplio un salón , cuando Paquirri que era Novillero compró el campo de la huerta de Mari Nieves (las repercusiones de ello también tienen otro post). En su finca hicieron un gran chalet y una plaza de toros, con asientos de madera. Allí toreaba Paquirrí y su hermano José. Hacían Charlotas (Corridas de cachondeo) en víspera de Feria. Alguno que toreó en ellas era el niño del palustre, de Barbate. La venta ponía comidas para esos festejos.
Mi tio Manuel Rodríguez Gallardo, el de la venta Pareja
Hoy en día esa venta, lo mismo que otras entre carreteras y cruces de caminos permanecen cerradas. Como canta Sabina: «Y la vida siguió/Como siguen las cosas/Que no tienen mucho sentido/Una vez me contó/Un amigo común que la vio/Donde habita el olvido».
Hemos perdido un patrimonio inmaterial incalculable. Porque eso son las ventas, los bares, las tabernas… lugares que siempre han tenido muy mala prensa, pero que han capitaneado, eso sí entre sólamente los hombres hasta hace relativamente poco tiempo, la socialización. Es curioso que las dos primeras referencias escritas sobre Casas Viejas solo se lleven 24 años. La primera en 1555 citaba la ermita, en la actual iglesia, y la segunda en 1579, la venta, en lo que hoy está la casa de María Camacho. Un templo del espíritu y otro del cuerpo, respectivamente. 




Por eso, cuando  perdemos este tipo de establecimientos los echamos tanto de menos. Por eso, en tiempos de incertidumbre ante el futuro que está ya aquí, necesitamos volver a la normalidad, a los bares, a las ventas, a las tabernas… Me da miedo enterarme de que hay bares que no van a abrir después de la crisis (cambio) que estamos viviendo. Me da cierta esperanza lo que me cuentan amigos míos que tienen bares sobre que las autoridades centrales, regionales y locales se están portando bien con ellos, ante la situación tan difícil por la que están pasando. Me parece estupendo. Lo veo normal. Los bares, en general, lo están pasando mal y si a ellos les vienen mal dadas nos vendrán a todos. La pregunta es inevitable ¿Puede esta crisis del coronavirus provocar la desaparición de muchos bares o similares? Los bares han hecho mucho por nosotros, ¿qué podemos hacer nosotros ahora, que vienen curvas, por ellos?
Mis padres, Bernarda Rodríguez Gallardo y José Barberán González.Mi madre, era la hija mayor.

Estos días otro amigo me mandó un pasodoble inédito de Juan Carlos Aragón. Me gustaría terminar con él. 




“Aquí donde el hombre se vuelve decente,
a donde el sudor se convierte en el vino.
A donde el dolor borra cuentas pendientes,
aquí donde siempre se acaba el camino.
Mi patria, mi escuela, mi templo diario.
Aquí donde el mundo al pasar el paraguas y el llanto se quedan afuera.
Mi cárcel y mi catedral, con su cura, su altar,
y su confesionario.
Aquí donde Dios al entrar, se convierte sin más
en un hombre cualquiera.
El rincón, el último rincón, a donde aún se celebra lo de la multiplicación
cual si fuera el milagro del pan y los peces, yo he visto mil veces venir de la playa
solas las caballas sin su pescador
que espera dentro cantando y multiplicando por mil la alegría,
que es el pan de cada día 
si no hay otra solución. 
Cuando llego siempre se han ido los males y los dolores
porque amigos que son amigos
hacen de amigos y amores.
Y que no tendrán sus vitrinas cómo será su veneno,
que las mujeres van tranquilas y los guardias tienen miedo.
Lejos de todos ustedes y del mundanal ruido,
entre sus cuatro paredes la vida tiene sentido.
Me da igual que exista un Dios que resucite mi alma
porque como aquí me tratan nadie nunca me trató. 
Aquí dentro soy feliz, aquí tengo vida eterna.
Aquí dentro hay un país que el que bebe lo gobierna.
Y con la copa en la mano ya nos tocaba brindar,
nos da igual lo que dure su majestad
pero larga vida tenga la reina.
Me refiero a la reina, a nuestra única reina, 
nuestra vieja taberna».
Mi tía, Jerónima Rodríguez y su marido, José Ortiz

Me gusta tanto el pasodoble que cada verso tiene un comentario. Yo voy a hacer un esfuerzo y sólo voy a comentar cuatro versos. 
«Aquí donde el hombre se vuelve decente».- Inevitablemente me viene al recuerdo aquella frase tan repetida por Juan Sánchez que decía que no conocía a nadie que le gustara el vino y fuera mala persona. Es la típica frase que, como el buen vino, gana cuerpo y coherencia con los años.
Este es el matrimonio formado por Manuel Rodríguez  y su mujer, Antonia. Tenían dos hijos, Mari y Pepe.
.
Pepe, fallecido.
«Mi patria, mi escuela, mi templo diario».- Hay que tener muy claro lo que para tí es la vida para escribir ese verso. Yo la suscribo cien por mil. En los bares se produce magia, se generan esos pequeños momentos que hacen grande la vida. Se te encartan muchas cosas. Ese encarte (la palabra viene del mundo de las cartas) al que mi tío  aducía para justificar el habitual retraso ante mi tía.
Estas fotos están hechas en la puerta de la Venta de mi tío Manolo. Ahí se le ve perfectamente, a la derecha de la foto.En la de arriba, él está en el centro. Mi tía Jerónima y mi madre, Bernarda, están a su izquierda.

«Porque como aquí  me tratan,  nadie nunca me trató».- El bar es el microclima del buen rollo, de la charla, de la opinión, de la discusión… de la vida. Siempre me sentí bien tratado en un bar. Como dice Juan Carlos Aragón en otros versos: «Mi cárcel y mi catedral, con su cura, su altar, y su confesionario… «


«Y con la copa en la mano ya nos tocaba brindar … pero larga vida tenga la reina/Me refiero a la reina, a nuestra única reina,/nuestra vieja taberna» Por los bares, por las tabernas, por las ventas… por la libertad. Y sabéis que nos leemos en los blogs (o en otras redes sociales) y nos vemos en los bares. Necesitamos la normalidad, el equilibrio, el bienestar que se encuentra en un bar.
Bernarda, a la izqrda y Jerónima, a la derecha. Estos fueron casi los últimos años de sus vidas. 
Esta foto, está hecha en mi casa de El Puerto de Santa María.


P.D.- Las fotografías me las ha enviado (salvo la primera) Lola Barberán Rodríguez, sirvan para hacerle un pequeño homenaje a esta rama de los Pareja. Empecé el post por la Venta Pareja y ha terminado la cosa con un alegato a favor de los bares. Dos precisiones. Sé que los bares también tienen excesos y por tanto cosas no tan buenas. Dos, el encarte (¡qué palabra más bonita!) se ha producido sin que haya alcohol por medio. 
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